21.9.12

Mausoleo Dorrego-Ortiz Basualdo


por Mariano Akerman*



Louis Dubois
Mausoleo Dorrego-Ortiz Basualdo
fines siglo XIX y principios siglo XX
Cementerio de la Recoleta
Ciudad de Buenos Aires, Argentina

Realizado por el arquitecto francés Louis Dubois, con recreación de esculturas del italiano Giovanni Villa, el mausoleo de la familia Dorrego-Ortiz Basualdo es, tanto por sus dimensiones como por su significado, un hito en el Cementerio de la Recoleta.


fuente de la imagen

Acerca de la razón de ser, la monumentalidad y el simbolismo del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo se refiere Omar López Mato: "Cuando se enfrenta a este mausoleo, del tamaño de una iglesia, no puede uno más que preguntarse (después de maravillarse) ¿Por qué tanto? / [... Los] Dorrego Ortíz Basualdo [... poseían] la mentalidad conservadora de [... los] terratenientes porteños. / Acostumbrados a enterrar a [los suyos] en las iglesias, cuando Rivadavia impuso su sesgo anticlerical, ellos intentaron llevar la ley a su lado. / Si la ley no les permitía enterrar a sus deudos en una iglesia, ellos levantarían las iglesias donde estuviesen enterrados, para poder rezar allí [...]. / Así nació este símbolo de salvación espiritual, con el aceite justo para que sus velas ardan hasta el día del Juicio Final" (Ortiz Basualdo Dorrego, Ciudad de ángeles: Historia del Cementerio de la Recoleta, Olmo Ediciones, 2001).

El mausoleo consta de dos componentes. El recinto de la bóveda propiamente dicha, con entrada lateral, y una gran hornacina, adosada al cuerpo principal de mausoleo y que funciona como fachada principal del mismo, formando a su vez una imponente capilla.


Fabián Riofrío

De naturaleza ecléctica, el mausoleo combina elementos góticos y renacentistas.

Una de las fachadas del mausoleo posee un gran rosetón y un entablamento 'quebrado' reminiscente de la arquitectura gótica.



La capilla del mausoleo presenta un gran nicho inspirado en la arquitectura renacentista del Quattrocento italiano. El mismo posee una bóveda de cañón corrido, visualmente soportada en la capilla por un arco de medio punto, un entablamento y pilastras corintias con fustes que incluyen motivos ornamentales clásicos, que también remiten al espectador a lenguaje estilístico florentino de alrededor de 1480.



Las esculturas del mausoleo incluyen una cruz y una figura femenina esculpidas en mármol blanco; ambas pueden verse junto a un candelabro de siete brazos realizado en bronce. La figura escultórica femenina tiene su modelo de referencia en otra, realizada por Villa y que se encuentra en el Monumento Montanaro en Staglieno (Cementerio de Génova, Italia, c. 1880). Aparentemente representa una de las cinco vírgenes sabias (con fuente de inspiración en la Parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13).[1] La joven porta una delicada corona vegetal que simbolizaría la idea de triunfo. Mas la actitud corporal de la figura y en particular su inclinada pose tienden a desdibujar esa idea, para comunicar tanto devoción como humildad.

El mausoleo presenta un basamento con el nombre de la familia titular inscripto en relieve. El arco que enmarca al conjunto escultural presenta la inscripción latina "O CRUX SPEC UNICA" (Oh Cruz, Nuestra Sola Esperanza). Dicha inscripción proviene de un himno religioso del siglo VI.



Motivo y fuente de inspiración

La gran cruz latina preside la capilla. En el extremo de cada uno de sus brazos pueden observarse los símbolos de los cuatro evangelistas (hombre-Mateo, león-Marcos, toro-Lucas, y águila-Juan). En su origen último se halla el tetramorfos (Ezequiel 1:10 y Apocalipsis 4:6-8). En el arte, todo ello encuentra expresión visual en casos tales como el fol. 27v del Libro de Kells (800 EC) y el fol. 13r del Evanglios de Aquisgrán (820 EC).


Libro de Kells, fol. 27v. Trinity College, Dublín


Evanglio de Aquisgrán, fol. 13r. Tesoro Catedralicio, Aquisgrán

La figura femenina es una imagen alegórica a menudo identificada como una de las cinco vírgenes sabias.

Parábola de las diez vírgenes. 1 Entonces el reino de los cielos será semejante a las diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. 2 Cinco de ellas eran sabias y cinco imprudentes. 3 Las imprudentes, tomaron sus lámparas, mas no se proveyeron de aceite; 4 Las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en sus alcuzas [o pequeños recipientes para contener el aceite]. 5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6 A la medianoche se oyó un clamor: "¡Aquí viene el esposo!; ¡salid a recibirle!" 7 Entonces todas las vírgenes se levantaron, y prepararon sus lámparas. 8 Las insensatas dijeron a las prudentes: "Dadnos de vuestro aceite: nuestras lámparas se apagan." 9 Mas las prudentes respondieron: "Para que no nos falte el aceite a ninguna, id a los que lo venden, y compradlo para vosotras." 10 Mientras las imprudentes fueron a comprarlo, llegó el esposo. Las que estaban preparadas entraron con él al banquete de la boda. Luego la puerta se cerró. 11 Después llegaron las otras vírgenes, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." 12 Mas él les respondió: "De cierto os digo, que no os conozco." 13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el esposo ha de venir (Mateo 25:1-13).


Peter von Cornelius, Las vírgenes sabias y las imprudentes, 1813. Acompañadas por un ángel, las cinco vírgenes sabias reciben a Jesús (quien es seguido por David y Pedro). Nótese las pequeñas lámparas de aceite que traen consigo. En el fondo del cuadro se hallan las cinco vírgenes imprudentes, en la oscuridad.

El esposo es Jesucristo, que llega para incluir en su banquete eterno a los verdaderos creyentes, simbolizados por las diez jóvenes vírgenes que velan y esperan de ser invitadas a la boda. En la parábola, a semejanza de lo que sucede en la tradición bíblica hebrea, la relación con Dios es presentada en términos nupciales.
En tiempos bíblicos, las bodas judías comenzaban al atardecer y con la puesta de sol. La novia esperaba en su casa, rodeada de sus amigas. Luego venía el esposo a buscarla. Ello se realizaba mientras se portaban las luces emitidas por lámparas de aceite y en la compañía de música y alegres cánticos. La esposa portaba una corona vegetal flores. Luego se celebraba un banquete de bodas.


Las vírgenes sabias. Esculturas románicas de Sto Domingo de la Calzada, La Rioja, España


Las vírgenes imprudentes. Idem.

La parábola de las vírgenes hace alusión al fin de los tiempos (escatología) y el retorno del Cristo (parusía) para el juicio final. Las vírgenes recuerdan los deberes que conlleva el ejercicio de la fe cristiana. Nótese que todas ellas pertenecen a un mismo grupo de creyentes representando en su conjunto dos importantes variantes de la fe cristiana. Según la parábola evangélica, es en dicho grupo donde es posible encontrar tanto la sabiduría como la imprudencia.


Tímpano de la catedral de Basilea. Escultura románica que relaciona la Parábola de las diez vírgenes con el juicio final.

Simbólicamente, el aceite resulta indispensable para alimentar la lámpara de la fe y la subsecuente inclusión en el banquete nupcial (reino de los cielos). Las vírgenes sabias se han provisto de él y logran resistir la prolongada vigilia nocturna para seguidamente encontrarse prontas ante el recibimiento del esposo. En cambio, las vírgenes imprudentes, representando a los cristianos que descuidan el cumplimiento de sus deberes, ven cómo sus lámparas se apagan irremediablemente y debido a ello llegan demasiado tarde al encuentro.


Mateo 25: 12. Codex Purpureus Rossanensis, evangelio griego, siglo VI. Biblioteca del Museo Diocesano, Rossano

Menorá. Tradicional candelabro hebreo de siete brazos.[2] Siendo una lámpara de aceite, la menorá fue inicialmente empleada en el Tabernáculo (Mishkán) y luego incluida en el Santuario (Hejál) que precedía al Santo de los Santos (Kodesh ha-Kodashim) en el Templo de Jerusalén.


Relieve romano. Los espolios de Jerusalén incluyen trompetas y la menorá, provenientes todos ellos del Templo. Arco de Tito, Roma, 82 EC.


Aharón como Sumo Sacerdote agrega aceite a la Menorá. Miscellánea franco-hebrea, c. 1280. Londres, British Library, Ms Add 11639, f. 114r (The North French Miscellany; Jewish Art)


Encendido de la menorá. Esta pintura contemporánea de Zimjuv Zeli incluye el candelabro recientemente creado para ser empleado en el Tercer Templo de Jerusalén.


La menorá es para el pueblo hebreo un símbolo de esperanza. La importancia del candelabro de siete brazos constituye una tradición milenaria. Dicho símbolo figura en el escudo del moderno Estado hebreo (sobre una inscripción designando a dicho país en la lengua que le es propia); visualmente, el mencionado motivo implica una restitución de la menorá usurpada por Tito en 70 EC.

Obra y significado

La conjunción simbólica que presenta el Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo es enigmática y no carece de originalidad. La coexistencia de la cruz y la menorá en una misma obra es infrecuente en el arte occidental, mas existen excepciones. Entre ellas figura un caso de arte paleocristiano donde ambos símbolos coexisten en un mismo trabajo.


Incisión paleocrist​iana con la cruz y la menorá (flanqueada​s por lulav y shofar). Fuste de columna proveniente de Laodicea, posiblemen​te siglo IV-V EC. Un círculo sirve de nexo entre la base de la cruz y el eje principal de la menorá, cuyas luminarias se hallan ya encendidas. Las incisiones posiblemente hayan sido realizadas en momentos distintos y con propósitos diferentes. Estilísticamente, los motivos hebráicos poseen un tipo de línea diferente al que posee la cruz. Compositivamente, la menorá y la cruz forman un símbolo judeocristiano, pero esto tiende a volverse cuestionable al ser considerada dicha conjunción en términos estilísticos: el posicionamiento de un símbolo sobre el otro de un modo literal invocaría aspiraciones supersesionistas. Debate. Ergo, la conjunción en cuestión no aporta por sí misma evidencia suficiente para poder determinar si se trata de un símbolo de continuidad o uno de reemplazo.

En el Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo, la elección de colocar la cruz y la menorá conjuntamente sugiere cierta apertura de ideas por parte de tanto el escultor como la familia comitente. Tal característica acaso remita al espectador a la apertura y tolerancia de los primeros seguidores de Jesús. Con todo, difícil resulta demostrar que una familia católica, tradicional y bien posicionada en la sociedad argentina, haya intentado expresar públicamente aquello que podría ser entendido como judeocristianismo (y que quedaría expuesto en el monumento de un modo explícito y harto evidente).[3] Acaso sea inapropiado enfatizar demasiado tal teoría.[4] Indudablemente cuando el mausoleo fue concebido, el origen hebreo del cristianismo era bien conocido por todos, y no menos lo era la posición de la Iglesia en lo que concierne a Jesús, María, Juan, Pedro y Pablo, cuyas raíces judías afirmó, y afirma, desde siempre.
Significativamente, la coexistencia de la menorá y la cruz en un mismo trabajo expresan conocimiento de los orígenes del cristianismo. Este aspecto es comunicado en el mausoleo de un modo sutil, como si se tratase de un recordatorio, algo que dista de ser un gesto desafiante. Por otra parte, no debe olvidarse que ser judío a fines del siglo XIX o principios del siglo XX implicaba pertenecer a un grupo humano diaspórico, considerado apátrida, y a menudo expuesto a la judeofobia y las persecuciones violentas por ella generadas.[5]
Mas, sea cual fuere el motivo último que llevó a los Dorrego Ortiz Basualdo a incluir la menorá del Templo de Jerusalén en su mausoleo, importante es aquí indicar que tal proceder constituye un gesto extraordinario en el arte occidental decimonónico. Precisamente en esa época el pueblo judío había obtenido aquello que se conoce como la Emancipación, recibiendo la igualdad de derechos en casi toda Europa. La imaginería del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo sugiere que la menorá del Templo no se ha perdido para siempre. Sugiere además cierta autoconciencia e incluso autoafirmación de posibles raíces hebreas entre los propietarios del mausoleo. Sin embargo, haciendo eco de aquello que sucede con las velas en las capillas cristianas, la menorá del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo es encendida próxima a la cruz, que en este caso ha tomado el lugar ocupado por el Arca de la Alianza en la Antigüedad. Luego de la destrucción del Templo, el Arca será reemplazada en la imaginería sinagogal por el Arca Sacra que contiene la Torá (Arón ha-Kodesh; cf. sinagoga).


Representación simbólica del Templo, aquí con dos menorot, base de un recipiente de vidrio y lámina de oro, Roma, siglo IV EC. Museo de Israel, Jerusalén. Nótense las ánforas para el aceite y la presencia de los frutos de las primeras cosechas (otrora presentados en el Templo cada año; Deuteronomio 26:1-11).


Esquema compositivo del mosaico de la Sinagoga de Essen, Alemania, 1913

En Recoleta, el mausoleo retoma y prosigue el arriba-ilustrado modelo paleocristiano. La incisión paleocristiana se ha vuelto ahora funcional y transmite un mensaje un tanto más complejo y acaso no del todo evidente. Para comprender el simbolismo del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo es necesario recurrir a un vitral del siglo XII que se halla en la francesa basílica de St Denis.


Vitral en medallón de la basílica de St Denis: El Mesías, Ecclesia y Synagoga, Francia, siglo XII

Consistente con el punto de vista teológico del cristianismo medieval, el vitral de St Denis presenta al Mesías coronando a "Eclesia" (Ecclesia) y removiendo la venda que previamente cubría los ojos de "Sinagoga" (Synagoga). Las figuras femeninas del vitral eclesiásitico son dos alegorías de la fe, cristiana y judía respectivamente.[6] Según expresa el motivo representado en el medallón francés, la fe mosaica no necesariamente sufría de ceguera espiritual, sino que portaba una venda que le impedía la visión. Es esa venda la que remueve el Mesías, la Iglesia no.
De particular importancia en el medallón de St Denis son seis círculos que convergen en otro central y que se hallan delineados sobre la figura del Mesías. Ellos aluden a cada uno de los siete días que fueron necesarios para la Creación. En efecto, inicialmente las luminarias de la menorá eran reminiscentes de ello y asimismo simbolizaban la fe. Tradicionalmente, las luminarias de la menorá se ubican siempre a una misma altura, convergiendo seis de los brazos que las soportan en otro que resulta ser el principal. Los siete círculos que el Mesías presenta en St Denis sugieren una menorá vista desde arriba, de modo tal que seis de sus brazos convergen en el séptimo, siendo este último central y funcionando a su vez como eje de un tipo de menorá que permite el giro de los demás brazos alrededor de su eje principal.
La luminaria de mayor importancia en la menorá se halla ubicada sobre el eje principal de la misma. Según la tradición creacionista, ella simboliza el Día de Descanso (Shabat para los judíos; Domingo para los cristianos).[7] Significativamente, la menorá del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo posee seis de sus luminarias encendidas y es precisamente en el receptáculo central del utensilio que la figura femenina se dispone a verter el aceite justo con el propósito de encender su llama.


Figura alegórica vierte aceite en la menorá. Detalle del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo

Consecuentemente, la figura femenina puede ser entendida como una alegoría de la Fe. Y, sin negar aquí la posible validez de la Parábola de las vírgenes como fuente de inspiración,[8] conviene también señalar que la figura femenina del Mausoleo Ortiz Basualdo se presenta además como una alegoría de la Fe que trasciende las diferencias propias de sus predecesoras, Ecclesia et Synagoga. Se trata entonces de una alegoría universal de la Fe, una que comprende la creencia en su sentido más amplio. Es precisamente en este sentido que el Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo es singular en su significado.
Al verter aceite en el recipiente que se halla sobre el eje de la menorá, la mencionada alegoría de la Fe sugiere cierta posible relación a la noción de Descanso, mas la luz y el encendido de las luminarias son conocidos símbolos judeocristianos de esperanza (resurrección de los muertos).[9] Por tratarse de un monumento cristiano, lo antedicho es presentado ante la cruz, que para los creyentes cristianos es símbolo de Redención.


Símbolo de Esperanza. Lámpara de aceite con el motivo de la menorá en su asa, cerámica, Nazaret, siglo IV-V EC. Museo de Israel, Jerusalén

Imagen clave



Un punto de encuentro

Pese a la marcada diferencia que se da entre el bronce de la menorá y el mármol de los demás motivos del monumento, todos ellos trabajan como un conjunto orgánico y logran establecer una armonía estético-significativa, con referente visual en otro interesante mausoleo de la cultura occidental.[10] Se trata pues de una asertividad sutil.
Como estrategia de comportamiento y modo de comunicación, la asertividad típicamente se sitúa en un punto intermedio entre otras conductas polares tales como la agresividad y la pasividad (o no asertividad).[11] La asertividad es por ello un comportamiento comunicacional maduro a través del cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, pero sí manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos. Cabe mencionar que la asertividad es una conducta propia de las personas, un comportamiento, y que es también una forma de expresión conciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar ideas y sentimientos o bien defender derechos legítimos sin tener la intención de herir o de perjudicar a nadie. La asertividad resulta de un proceder que parte de un estado interior de autoconfianza (en vez que desde un plano emocional limitado y que acaso comunique ansiedad, culpa, o rabia).

Más allá de los motivos últimos que hayan conducido a los Dorrego-Ortiz Basualdo a adoptar la imaginería visual hoy presente en el mausoleo, la conjunción simbólica que se da en el mismo es intrigantemente sugestiva y poéticamente asertiva.

Mariano Akerman*
Investigador y autor del presente artículo, 21 de septiembre de 2012

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Notas
* Ética digital requerida. Nótese que la presente nota es una investigación original con fines educativos; queda prohibida su reproducción en línea sin el previo consentimiento por escrito de su autor, quien solicita se respeten sus derechos intelectuales.
1. Conocida también como la Parábola de las vírgenes sabias y las imprudentes, el caso en cuestión constituye una de las más célebres parábolas de Jesús. Según la tradición evangélica, cada una de las vírgenes porta su lámpara a la espera del novio. Por la noche, cuando él se retrasa, solo cinco entre ellas demuestran sabiduría, habiendo traído consigo el aceite necesario para mantener viva la llama de su lámpara. Las otras cinco se quedan cortas en aceite. Y mientras las vírgenes imprudentes se ocupan de conseguir aceite para sus lámparas, se pierden ellas la llegada del novio, quedando así excluidas del banquete por él ofrecido.
2. No confundir con el candelabro hebreo de nueve brazos empleado durante la Fiesta de las Luces o Jánuca, al que se conoce como Janukiá).
3. Mario Javier Saban, Judíos conversos: los antepasados judíos de las familias tradicionales argentinas, Buenos Aires: Distal, 1990. Sabán busca reconstruir la historia de los judíos conversos en el Río de la Plata e indicar la influencia de la cultura hebrea en la construcción de la Argentina. Intenta Sabán a su vez demostrar la ascendencia judía de importantes personalidades de dicho país. Publicada por Editorial Sudamericana en 2007, la segunda edición de su obra lleva un subtítulo que expresa lo antedicho aún con mayor precisión: Judíos conversos: la influencia hebrea en los orígenes de las familias tradicionales argentinas.
4. Ejemplo, "el mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo [...] hace confesión de orígenes sefaradíes con una llamativa Menorah" (Diego Bigongiari, "Un paseo por la París de Sudamérica", Buenos Aires y alrededores: guía del viajero, Buenos Aires: Rumbo-Austral, 2008, vol. 1, p. 135). Incluso en el caso de que los Dorrego hayan tenido raíces portuguesas y judeocristianas, importante es recordar aquí que teoría interesante no es sinónimo de evidencia irrefutable. Los restos de Manuel Dorrego (una de las principales figuras del federalismo en las Provincias Unidas del Río de la Plata y que fuera gobernador de Buenos Aires) no se encuentran en el Mausoleo Dorrego-Ortiz Basualdo sino en otra bóveda del Cementerio de la Recoleta.
5. En la sociedad argentina de la época se tildaba a todos los hebreos europeos de "rusos," ya si éstos provenían de ese país ya si fuesen ucranianos, polacos, lituanos, moldavos, bielorrusos o húngaros.
6. Representadas como dos figuras femeninas, Ecclesia et Synagoga no aluden a ámbitos donde se profesa la fe (iglesia y sinagoga como edificios congregacionales), sino que son imágenes que aspiran personificar la fe cristiana en contraste con la fe mosaica. Cada una de las imágenes posee atributos que la identifican y diferencian, contrastándolas en términos antitéticos.

Un estudiado contraste clerical: Ecclesia y Synagoga, con los que en teoría eran sus respectivo​s atributos. La antítesis ilustrada tiene su referente en la catedral de Estrasburgo, c. 1230.
7. Un conocido refrán jasídico sostiene que "no es el pueblo judío que ha preservado el shabat, sino que es el shabat que ha preservado al pueblo judío."
8. El que la joven que vierte aceite en la menorá pueda ser una de las cinco virgenes es al menos en parte cuestionable. Iconográficamente, cada vírgen sabia es representada portando su pequeña lámpara de aceite y no vertiéndolo en el candelabro de los siete brazos (que en el Templo de Jerusalén, se encontraba ubicado en el Santuario o Hejál, recinto sacro, al que sólo sacerdotes varones tenían acceso).
9. Ezequiel 37:1-14, Isaías 26:19, Daniel 12:2-3, Catecismo 11.
10. Giovanni Battista Villa, Mausoleo Montanaro, Cementerio de Génova, c. 1880 (fotografiado por Alfred Noack). También allí se dan idénticos motivos y composición, mientras que otra personificación de la Fe vierte aceite en el recipiente central de la menorá. En el caso italiano, a diferencia del representado en Buenos Aires, el recipiente central de la menorá ya ha sido encendido e indudablemente posee su propia llama. El cementerio genovés es oficialmente conocido como Cimitero monumentale di Staglieno y es una institución interconfesional, presentando sepulturas católicas, hebraicas y protestantes.
11. La palabra asertivo proviene del latín assertus, que significa "afirmación de la certeza de una cosa"; de ello se deduce que una persona asertiva es aquella que afirma con certeza. La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los propios derechos y defenderlos, respetando a los demás; tiene como premisa fundamental que toda persona posee derechos básicos o derechos asertivos. Existen no menos que diecisiete derechos asertivos.

Sobre el Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo
La bóveda de la familia Ortiz Basualdo en la Recoleta, La Argentina del Centenario, Diario Acción, sin fecha [2001 o posterior; reproduce el texto de Omar López Mato].
La más grandiosa de las bóvedas, Cementerio Recoleta, 26.1.2008.
Familia Dorrego Ortiz Basualdo, Rincones, historias y mitos de Buenos Aires: Cementerio de la Recoleta, 5.2010.
Mariano Gabriel Pérez, Mausoleo Dorrego Ortíz Basualdo: Impresiones en blanco y negro, Fotografías, 30.9.2010.

Cementerio de la Recoleta
La Recoleta es uno de los barrios más distinguidos y elegantes de Buenos Aires. Entre sus numerosos atractivos turísticos se destaca el Cementerio del Norte, mejor conocido como el "Cementerio de la Recoleta".
Abrió sus puertas en el año 1822 para convirtirse en el primer cementerio público de la ciudad de Buenos Aires.
El cementerio debe su fama y renombre a la belleza de su arquitectura, esculturas, bronces y vitrales. Descansan en él héroes nacionales, ex-presidentes, escritores, científicos, médicos, artistas y deportistas.
En solo cinco manzanas y media se concentran alrededor de cinco mil bóvedas que llaman la atención por su diseño y, al ser éste el lugar elegido para el último descanso de la clase pudiente y de importantes personalidades, sus sepulcros cuentan con un lujo comparable al de sus mansiones palaciegas.
En la fachada de cada mausoleo puede verse inscripto el nombre de la familia al que pertenece. Tener como última morada un espacio en este cementerio es un símbolo de estatus. Mas, en cierto sentido, la Recoleta funciona también un museo al aire libre presentando importantes trabajos de artistas nacionales y extranjeros.

Fuentes adicionales de interés
Menorah
Como símbolo, ver también 1 y 2
The Holy Menorah
Implementos del Templo
Understanding the Jewish Menorah
Evidence for the Temple Menorah
IMJ Items
Philographikon
Kedumim
Priestly breastplate
Sanctuary lamp
Dura-Europos
Judaism in art
Dura-Europos Wall Painings Gallery
Manuscritos hebreos ilustrados del medioevo 1 y 2

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Addendum, 29.8.2018
A. Mausoleo de las Familias Dorrego y Ortíz Basualdo, Tumbas de la Recoleta, 19.5.2017
B. Crítica literaria, ref. Mario J. Saban, Judíos conversos: la influencia hebrea en los orígenes de las familias tradicionales argentinas, Sudamericana, 2007. Daniel Pinedo, Como en las mejores familias, Página 12, 26 agosto 2007.

Como en las mejores familias
Un ensayo explora una zona poco transitada: la influencia hebrea en los orígenes de las tradicionales familias argentinas.

En los albores de la última dictadura, Jorge Luis Borges afirmó en un reportaje que por las venas de las más insignes familias (mal llamadas) patricias, abundan gotas de sangre judía. Barajó varios apellidos como Acevedo (el de su madre), Martínez de Hoz (a la sazón superministro), entre otros. No se hizo esperar la reacción pavloviana de la tilinguería de cabotaje que se dedicó a enviar airadas cartas de lectores desmintiendo el aserto, al tiempo que solicitaba árboles genealógicos a España donde, como se sabe, por una módica suma ramifican hasta donde el cliente quiera echar raíces. Contingencia que se cruza con otro curiosísimo fenómeno relacionado con la transmisión escolar de la historia, de acuerdo con la cual se funda Buenos Aires en el sigo XVI, no vuela una mosca hasta que los británicos invaden y listo: la Argentina queda erigida en una prodigiosa versión donde de un plumazo se borraron dos siglos y medio y, con ello, la presencia de otras tradiciones; la hebrea en primer lugar. Expulsados de España en 1492 y de Portugal poco después, forzados a optar entre la conversión o la hoguera, los judíos peninsulares intentaron camuflarse en las costas americanas. Integrados en las colonias hicieron un singular aporte que incluyó los primeros médicos, músicos, maestros, exportadores, en fin, pioneros que en los entrecruzamientos dejaron su impronta en apellidos luego ilustres, y de los otros. Tal es la hipótesis que despliega el abogado porteño Mario Javier Saban, quien –en Judíos conversos– desarrolla "la influencia hebrea en los orígenes de las familias tradicionales argentinas".
Rigurosa investigación que contiene y reformula varios trabajos preparatorios publicados por el autor en los '90, bien puede inscribirse como capítulo local de La fe del recuerdo, el monumental ensayo sobre la presencia marrana en el continente americano recientemente publicada por el antropólogo francés Nathan Wachtel.
En razón de la hipótesis auxiliar que guía el texto, según la cual la "real coherencia de un grupo no está dada por el contenido de sangre, sino por la consistencia cultural que lo define", Saban desanda los sucesivos jalones que conservaron, asimilaron o extinguieron aquella poderosa tradición jasídica. La sistemática, no menos devota que criminal negación de tales ancestros, paradójicamente otorga una dimensión tanto del clivaje como de la profundidad histórica de esa inserción que, más allá del cholulismo de pispear los árboles genealógicos y listas de familias en pos de encontrar los mal entre los bien y los bien entre los mal, recupera el vivificante ejercicio de la memoria. Para una "alta" sociedad que se alucina descendiente de la estirpe borbona, cuando no de la nobleza austrohúngara, un baño de verdad histórica acaso sirva para despabilarla.

20.9.12

Judeofobia



"En boca cerrada no entran moscas." Tampoco puede uno deshacerse de toda mosca que en ella acaso residiere.

El empleo del término judeofobia se da a partir de alrededor de 1990, usándose el mismo para designar a miedos y prejuicios respecto todo lo judío.

Judeofobia es un término más abarcativo que otros tales como antijudaismo o antisemitismo. No pocos son quienes sufren de judeofobia. Puede ella ser definida como el temor, la desconfianza, la oposición y/o el rechazo que conducen a la discriminación, represión o persecusión de:
1. El pueblo judío (grupo humano, entendido en su sentido colectivo y como etnia o nación compuesta de personas de procedencia diversa y que distan de constituir un tipo racial específico u homogéneo).
2. La creencia del pueblo hebreo y el judaísmo
3. Las tradiciones y/o prácticas rituales judías
4. Las culturas judías en su sentido más amplio, toda su diversidad (incluyendo esto también los aportes científicos del pueblo hebreo) y los judíos laureados con el Premio Nobel (representando ellos el 29% de los laureados en su totalidad).



El antijudaismo concierne el temor a, el odio a, y/o el rechazo de las creencias y/o las prácticas rituales judías.

El antisemitismo concierne el temor a, el odio a, y/o el rechazo o discriminación de alguien o un grupo humano simplemente por el hecho de ser judío.

Como fenómeno de generalización que se basa en el prejuicio, el desconocimiento, la desinformación, y/o mitos y patrañas fabricadas desde el tiempo de la antigüedad pagana y desde entonces, la judeofobia concierne a la identidad judía, mas también a toda aquella que no lo es. Con todo, desproporcionado y fuera de lugar resulta el dar por supuesto que la judeofobia es hoy un fenómeno "planetario".[1]

Judeofobia es un neologismo que designa al temor y los prejuicios ante el judaismo y los judíos, incluyendo esto su fe, origen, cultura o identidad. En determinados contextos y dadas ciertas condiciones suele la judeofobia ser fundamento de antijudaísmo e incluso de medidas represivas contra el mismo así como también contra los judíos como pueblo o nación.

La construcción del mencionado neologismo incluye la palabra fobia (que en psiquiatría y psicoanálisis posee una connotación de miedo irracional que paraliza o angustia descontrolada en relación a algo) ha sido criticada por algunos comentaristas,[2] no obstante judeofobia resulta ser un término útil al tiempo que también incluye describir la raíz última un fenómeno tan antiguo como complejo.

Etimológicamente, la judeofobia hace referencia al odio sentido para con el habitante de Judea (antiguo reino hebreo) y se manifiesta como una especie de xenofobia sin poseer connotaciones religiosas ni raciales. Desde la Antigüedad se da tal tipo de judeofobia. Dicha noción reaparecerá cuando los judíos vuelven a Tierra Santa, poniendo fin al exilio al que habian sido conducidos por el líder asirio Nabucodonosor.

Consecuentemente la judeofobia es el rechazo de todo aquello que pueda ser entendido como judío. Constituye una rara mezcla de odio y temor. Semejante mezcla es de larga data e intensa en su naturaleza, y no pocas veces contradictoria cuando no delirante. La judeofobia suele ser el principal fundamento de innumerables acusaciones, organizadas éstas como mitos y leyendas que tienden como conjunto a deshumanizar al pueblo judío. Entre los medios de expresión favoritos de los judeófobos figura una serie de estereotipos recurrente a lo largo de la historia. Se trata de un fenómeno repetido y hasta el hartazgo. También la imaginería antisemita surge en la Antigüedad pagana. Inicialmente es formulada en el contexto del mundo helenista y adquiere dimensiones insospechadas a fines del siglo XIX. El estereotipo antijudío es percibido por no pocos, mas raramente es debatido en profundidad. Quien lo observa recibe su impacto y suele reaccionar con un conformismo prácticamente automático. Escasos son los individuos que consideran porqué dichos estereotipos terminaron por volverse un asunto, diríase, ordinario. Tampoco abundan los que se cuestionan con seriedad el a quiénes puede brindar provecho alguno recurrir una y otra vez al empleo de los hoy ya sumamente manoseados estereotipos antijudíos.

Imaginería judeófoba

1. Teología doctrinaria y teoría de la substitución


Demonización: el diablo enceguece a los judíos (Matfré Ermengaud de Bézies, Breviari d'amor, 1388).


La Fuente de la Gracia incluye el colapso del Sumo Sacerdote
El triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga, óleo, 1450. Museo del Prado, Madrid


Synagoga, supuestamente personifica a la fe mosaica.
Catedral de Estrasburgo, Francia, c. 1230



Ecclesia et Synagoga
Notre-Dame de París, Francia. Estatuas realizadas por Lassus y Viollet-le-Duc entre 1845 y 1864. Su mensaje es grotescamente maniqueísta.



La víbora con el fruto del árbol del bien y del mal en sus fauces cubre los ojos de Synagoga, presentándola como pecadora e incapaz de ver la Luz, dada su supuesta "ceguera espititual".


La Cruz Viviente, con torneo ecuestre de Ecclesia et Synagoga
Bolonia, catedral de San Petronio, fresco, c. 1400



El triunfo de la Ecclesia sobre Synagoga
Homilías de Beda, Verdún, Francia, siglo XIII


2. Economía


Prestamistas judíos
Cantigas de Alfonso el Sabio, España, siglo XIII



Los protocolos de los sabios de Sión (1897-1903), España, 1930

3. Etnocentrismo y nacionalismo


Gustave Doré, El judío errante, litografía, 1852

4. Racismo


Un ejemplar para nada moderno y muy siglo XXI.

Para ampliar el debate
Antisemitismo
Peter Schäfer, Judéophobie: attitudes à l'égard des juifs dans le monde antique, traduit par le rabbin Édouard Gourévitch, Paris: Éditions du Cerf, 2003
Pierre-André Taguieff, La Nouvelle judéophobie, Paris: Mille et une Nuits, 2002
Alain Finkielkraut, Au nom de l'Autre : Réflexions sur l'antisémitisme qui vient, Gallimard, 2003
Pierre-André Taguieff, Prêcheurs de haine: traversée de la judéophobie planétaire, Paris: Mille et une Nuits, 2004
Mateo Alaluf, « Judéophobie », dans Politique, octobre 2004
Guillaume Weill-Raynal, Une haine imaginaire ? Contre enquête sur le "nouvel antisémitisme", Paris: Armand Colin, 2005
Rudolf Bkouche, « L'arc des crises : Antisionisme, antisémitisme et judéophobie », dans Alternatives international, 10 septembre 2006.


Synagoga no es más que una fabricación medieval que intenta justificar la Teoría del Remplazo.


Judío orando, fotografía, Podolsk, c. 1870-80. Históricamente, la fe hebraica es un fenómeno de cuatro milenios.

Otros recursos disponibles


Personificada, la Fe vierte aceite sacro con el propósito de encender la Menorá (candelabr​o hebreo de siete brazos, con referente en el Templo de Jerusalén). Detalle del Mausoleo Dorrego Ortiz Basualdo, fines del siglo XIX. Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, Argentina

La escalada judeofóbica, El Catoblepas, 2004

Daniel Teveles, Orígenes de la inmigración judía en Argentina
Museo Judío de Buenos Aires

19.9.12

Judéophobie



La judéophobie est une expression dont l'usage a commencé durant les années 1990 pour désigner des formes d'opposition à la communauté juive se définissant de forme floue d'antisémitisme.

Judéophobie peut désigner le peur, la méfiance, l'opposition, le rejet, la discrimination, la répression, l'hostilité, ou la persécution:
1. Du judaïsme (croyance des juifs)
2. Des traditions et des practiques rituelles juives
3. Des Juifs (group humain, peuple, collectivité ou nation éthniquement diverse)
4. Des cultures juives diverses (production culturelle et sciéntifique du peuple juif)



L'antijudaïsme concerne la peur, la haine, ou le rejet des croyances juives (1) et/ou des traditions et des practiques rituelles juives (2).

L'antisémitisme concerne la peur, la haine, ou le rejet des juifs en termes surtout racistes (3). Il convient de relever que le mot employé couramment pour le racisme à l'égard des juifs est antisémitisme et non judéophobie.

La judéophobie est le concept le plus englobant de tous et concerne tous les aspects des identités des Juifs. Aujourd'hui peut être on pourrait considérer l'existence d'une judéophobie plus o moins radical et presque "planétaire".[1]

Le terme « judéophobie » est un néologisme qui désigne la peur ou les préjugés à l'encontre du judaïsme et par la suite la peur et le rejet des juifs en considerant leur confession, origine, culture ou identité. L'judéophobie est aussi une forme d'hostilité envers le judaïsme ou parfois une attitude considérée comme discriminatoire à l'encontre des personnes juives.

Cette construction de néologisme à partir de la racine phobie, qui possède en psychiatrie et psychanalyse une connotation de peur bloquante, irrationnelle, d'angoisse immaîtrisable à propos d'un objet donné, est critiquée par certains observateurs,[2] mais aussi bien utile.

La judéophobie, c'est étymologiquement la haine du Judéen, une xénophobie sans fardeau religieux ni racial. On a parlé de judéophobie déjà dans l'antiquité. La notion a été fatalement ressortie lorsque les Juifs sont redevenus en Terre Sainte.


Judéophobie théologique et doctrinal. Synagoga. Statue personnifiant le Judaïsme sur la façade de la cathédrale Notre-Dame de Paris. Cette statue date du 19ème siècle et elle a été réalisée durant la campagne de restauration dirigée par Jean-Baptiste-Antoine Lassus et Eugène Viollet-le-Duc entre 1845 et 1864.

La judéophobie est le rejet des Juifs. La haine des Juifs, une haine qui, au regard de l'histoire, apparaît comme la plus longue, la plus intense et la plus délirante ayant jamais visé un groupe humain. S'appuyant sur une documentation considérable, Taguieff montre dans La judéophobie des Modernes (Odile Jacob, 2008) comment la judéophobie, quelle que soit sa forme historique, fonctionne sur la base de récits d'accusation, organisés comme des mythes, par lesquels les Juifs sont déshumanisés de diverses façons. L'histoire globale de la judéophobie qu'il nous livre permet de saisir la permanence, la récurrence des stéréotypes antijuifs, mais aussi leur surprenante capacité d'adaptation et de diffusion planétaire, depuis l'antijudaïsme antique jusqu'à l'antisionisme radical qui s'est internationalisé depuis la fin du XXe siècle. Si les Juifs ont longtemps été mis en accusation par l'Occident chrétien, c'est, en effet, l'Occident judéochrétien qui se trouve désormais mis en accusation par ses ennemis, tant intérieurs qu'extérieurs.
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Notes
1. Voir l'essai controversé du politologue et historien des idées Pierre-André Taguieff intitulé La Nouvelle judéophobie (2002), suivi de Prêcheurs de haine: traversée de la judéophobie planétaire (2004).
2. Comme Philippe Muray (Exercices spirituels, tome 3) ou Daniel Sibony (Libération, 9 décembre 2004).



Judéophobie et stéréotype

1. Théologie doctrinaire


Diabolisation: le Diable et les Juifs (aveugles)
Matfre Ermengaud de Bezies, Breviari d'amor, 1288



La Fontaine de la Grâce et le Grand Prêtre
Le triomphe de l'Église sur la Synagogue, huile, 1450. Museo del Prado, Madrid


Synagoga
Cathédrale de Strasbourg, France, c. 1230



Ecclesia et Synagoga
Notre-Dame de Paris, France. Statues datent du 19ème siècle, elles ont été réalisées durant la campagne de restauration dirigée par Lassus et Viollet-le-Duc entre 1845 et 1864



La Croix Vivante, avec Ecclesia et Synagoga
Bologne, cathédrale de San Petronio, fresque, c. 1400



Ecclesia et Synagoga
Homilie de Bede de Verdun, France, 13ème siècle


2. Économie


Prestamistes juifs
Cantigas de Alphonse le Sage, Espagne, 13ème siècle



Les Protocoles des Sages de Sion (1897-1903), Espagne 1930

3. Racisme


stéréotype judéophobe, XXIe siècle: plus de une même veille histore.

Antisémitisme
par Rudolf Bekouche

L’antisémitisme est né en Europe dans la seconde moitié du XIXème siècle, transformant le vieil antijudaïsme chrétien en un mouvement s’opposant à l’émancipation des Juifs qui s’est réalisée en Europe occidentale depuis la Révolution Française et cherchant une légitimation dans un racisme à prétentions scientifiques. Après des siècles d’antijudaïsme chrétien, l’émancipation a conduit les Juifs à s’intégrer dans les nations aux milieux desquels ils vivaient, les rendant ainsi invisibles en tant que juifs. Mais cette emancipation avait son revers, les Juifs devenus invisibles sont devenus l’objet d’un mythe : dans la mesure où on ne les voyait plus c’est qu’ils étaient partout, exerçant un pouvoir occulte sur le monde. L’antisémitisme n’est autre que l’expression de ce mythe.

Cette idéologie s’est appuyée sur deux points, d’une part une peur devant la modernité, d’autre part le racisme à prétentions scientifiques. Puisque les Juifs ont été les bénéficiaires de la modernité issue des Lumières, du moins de la part émancipatrice de cette modernité, le pas sera vite franchi qui dit que ce sont les bénéficiaires de la modernité prise dans sa globalité qui en sont à l’origine, voire qui l’ont fabriquée de toutes pièces. L’antisémitisme pourra alors se développer parmi les victimes de cette modernité, en particulier les victimes économiques du développement industriel, d’autant qu’il s’appuie sur un antijudaïsme chrétien toujours présent . Pour se développer, l’antisémitisme s’appuiera sur un mythe, celui du pouvoir des Juifs.

Dès lors que les Juifs sont désignés comme les responsables de la modernité et que l’émancipation les a rendus invisibles, c’est qu’ils sont présents partout et c’est cette présence occulte qui constitue la forme de leur pouvoir. C’est ce qui fait la spécificité de l’antisémitisme parmi les diverses formes de racisme qui se sont développées à l’époque moderne. Le racisme s’est développé avec les conquêtes coloniales et la traite des Noirs. A l’époque du développement du libéralisme politique et du développement scientifique, il fallait légitimer cette entorse à l’humanisme des Lumières et cette légitimation devait s’appuyer sur la science, ce fut le racisme "scientifique" et la hiérarchie des races, justifiant ainsi la "suprématie de l’homme blanc". Il était alors tentant pour les antisémites d’intégrer l’antisémitisme dans cette "nouvelle science", d’autant qu’il existait un precedent constitué par la doctrine de la "pureté de sang" inventée par l’Inquisition espagnole, laquelle tenait à maintenir la distinction entre les anciens Chrétiens et les nouveaux Chrétiens, Juifs ou Musulmans convertis restés en Espagne après l’expulsion des Juifs et des Musulmans [...].

Il y a pourtant une distinction entre le racisme envers les peoples colonisés et asservis et l’antisémitisme. Si les membres des races dites inférieures sont lointains, les Juifs sont présents en Europe et leur émancipation les rend invisibles ce qui ne les rend que plus dangereux. Il y a ici une contradiction interne au racisme antijuif, d’une part les Juifs font partie des races inférieures, d’autre part ils sont jugés suffisamment puissants pour soumettre l’Europe civilisée. Les Juifs apparaissent ainsi non seulement comme les membres d’une race inférieure mais aussi comme les ennemis de l’humanité.


Gustave Doré, Ahasverus, Le Juif errant, lithographie, 1852

Judéophobie et antisémitisme
1. Définitions: Antijudaïsme · Antisémitisme · Judéophobie
2. Allégations: « Peuple déicide, perfide et usurier, profanateurs, buveurs de sang, empoisonneurs et négriers »· Cochon de Juif
3. Théorie du complot juif: Cosmopolites sans racines · Lobby juif · Judéo-bolchevisme · Judéo-maçonnerie 
4. Lois raciales: Pureté de sang · Lois de Nuremberg · Lois raciales fascistes · Lois contre les Juifs et les étrangers pendant le régime de Vichy - Aryanisation
5. Accusations de crime rituel: Petit saint Hugues · Anderl von Rinn · Simon de Trente · St Enfant de La Guardia · Accusations de crime rituel · Affaire de Damas · de Tiszaeszlár · Affaire de Xanten · Hilsner · Pogrom · Beilis
6. Divers: Affaire Montel · Affaire Mortara · Affaire Dreyfus · Affaire Finaly
7. Discriminations: A. Territoriale: Juiverie · Ghetto · Zone de Résidence; B. Juridique: More Judaïco · Lois de mai; C. Signes distinctifs: Rouelle · Chapeau juif · Étoile jaune
8. Violences: Persécution pendant les croisades · Inquisition espagnole · Pogroms · Shoah · Nazisme · Aryanisation · Spoliation · Négationnisme
9. Publications antisémites: 1543, Martin Luther (moine allemand) : Des Juifs et de leurs mensonges , Justin Bonaventure Pranaitis (faussaire): Le Talmud démasqué 1892, · ~ 1903, Mathieu Golovinski (faussaire) : Les Protocoles des Sages de Sion et leurs dérivés · 1923, Adolf Hitler : Mein Kampf
10. Publications sur l'antisémitisme: 1946, Jean-Paul Sartre (philosophe) : Réflexions sur la question juive · 1951, Hannah Arendt (philosophe) : Les Origines du totalitarisme · 1962, Jules Isaac (historien) : L'Enseignement du mépris · 1975, Lucy S. Dawidowicz (historienne) : La Guerre contre les Juifs

Resources
Peter Schäfer, Judéophobie: attitudes à l'égard des juifs dans le monde antique, traduit par le rabbin Édouard Gourévitch, Paris: Éditions du Cerf, 2003
Pierre-André Taguieff, La Nouvelle judéophobie, Paris: Mille et une Nuits, 2002
Alain Finkielkraut, Au nom de l'Autre : Réflexions sur l'antisémitisme qui vient, Gallimard, 2003
Pierre-André Taguieff, Prêcheurs de haine: traversée de la judéophobie planétaire, Paris: Mille et une Nuits, 2004
Mateo Alaluf, « Judéophobie », dans Politique, octobre 2004
Guillaume Weill-Raynal, Une haine imaginaire ? Contre enquête sur le "nouvel antisémitisme", Paris: Armand Colin, 2005
Rudolf Bkouche, « L'arc des crises : Antisionisme, antisémitisme et judéophobie », dans Alternatives international, 10 septembre 2006.


Hérence mosaïque : Juif en prière, Podolsk, c. 1870-80

Connexes
Individuo y otredad
Otherness
Ecclesia and Synagoga [+]
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Jésus
Christ
Jésus chez les auteurs juifs
Jésus dans le judaïsme
Judaïsme de Terre Sainte
Juifs
Point de vue du judaïsme sur Jésus

Marc Chagall, La Crucifixio​n en jaune, 1942-43. Chagall représente souvent le Christ crucifié. Ses amis juifs le lui ont reproché comme s’il trahissait sa religion. Mais Chagall demeure juif : il ne croit pas en un Dieu fait homme, une 2e personne de la Trinité, un sacrifice expiatoire apaisant la colère de Dieu du Péché originel par le sang de Jésus versé sur la croix. Il peint le crucifié comme l’archétype de l’homme souffrant, le symbole de tous ceux qui souffrent et qui meurent. Le Jésus représenté ici sur la croix porte les insignes de la piété juive avec son tefillin (le petit étui noir contenant un verset de la Tora) attaché sur son front, à la place de la traditionnelle couronne d’épines. On distingue aussi la lanière du tefillin qui fait plusieurs fois le tour de son bras gauche. On remarque l’immense rouleau vert de la Tora, un ange (vert lui aussi) qui souffle dans un shofar, la trompette sacrée juive et tient de l’autre main une bougie allumée. A gauche une femme aux seins nus, se tient la tête, de douleur sans doute. Un homme a les bras tendus. A droite le village shtetl en feu et des groupes d’habitants peut-être réfugiés ou déportés. Le martyre de Jésus est identifié à la souffrance du peuple juif entier (Gilles Castelnau).

Histoire des Juifs en France
Akadem

18.9.12

Judeophobia



Judeophobic stereotype, 21st century: more of the same old story, negative and racist.

Based on prejudice and generalization, Judeophobia is the fear of Jewish people or culture. It involves an irrational fear or even hatred of everything relating to Jews, Judaism, and/or Jewish culture.


Negative national stereotype. The Wandering Jew
Gustave Doré, Ahasverus, print, 1852
According to folk European myth, he is an apatride, marked nomad.

Basically, negative stereotypes about Jews and the anti-Semitism they produce have their ultimate source in Judeophobia.


Stigma can be defined as "the process by which the reaction of others spoils normal identity" (Gofman). Social stigma can result from the perception or attribution, rightly or wrongly, of certain traits or characteristics.

Historical sociologist Helen Fein defines it as "a persisting latent structure of hostile beliefs towards Jews as a collective manifested in individuals as attitudes, and in culture as myth, ideology, folklore and imagery, and in actions –social or legal discrimination, political mobilization against the Jews, and collective or state violence– which results in and/or is designed to distance, displace, or destroy Jews as Jews" (City University of New York).


Ecclesia and Synagoga
Anti-Jewish allegory showing Christianity and Judaism

Dietz Bering writes that, to antisemites, "Jews are not only partially but totally bad by nature, that is, their bad traits are incorrigible. Because of this bad nature: (1) Jews have to be seen not as individuals but as a collective. (2) Jews remain essentially alien in the surrounding societies. (3) Jews bring disaster on their 'host societies' or on the whole world [and] they are doing it secretly, therefore the antisemites feel obliged to unmask the conspiratorial, bad Jewish character" (University of Cologne).


Antisemitic caricature. Charles Lucien Léandre, King Rothschild (Le roi Rothschild), cover illustration for Le Rire, 16 April 1898.

For Sonja Weinberg, as distinct from economic and religious anti-Judaism, antisemitism in its modern form was nationalist, anti-liberal, and racialist. Promoting the myth that Jews conspired to 'judaise' the world, it served to consolidate social identity, channeling dissatisfactions among victims of the capitalist system and being used as a conservative cultural code to fight emancipation.[1]


Economic stereotype. The Protocols of the Elders of Zion (1897-1903), Spanish version, 1930

As a whole, anti-Semitism may be described as the hatred toward Jews—individually and as a group—that can be attributed to the Jewish religion and/or practices and/or ethnicity and/or culture.


Spot the difference

Dean Phillip Bell has documented and enumerated a number of categories of causes for anti-Jewish sentiment and behavior. Socio-psychological explanations focus on stigma and scapegoating via projection of guilt and displaced aggression; ethnic explanations associate marginalization or negative representation of Jews with perceived ethnic and cultural differences.[2]


Scapegoating

Notes
1. Pogroms and Riots: German Press Responses to Anti-Jewish Violence in Germany and Russia, (1881–1882), Peter Lang, 2010, pp. 18-19. The establishment of universal manhood suffrage and legal equality for Jews in Germany in the 1860s and 1870s gave way to the rise of political anti-Semitism to a degree not witnessed before. In Russia too, as a consequence of the reform era (1855-1881), the 'Jewish Question' became one of the most hotly debated topics. In 1881 and 1882 the anti-Semitic climate in Germany and Russia culminated in anti-Jewish pogroms sweeping over parts of Prussia and Southern Russia. Weinberg has explored the heated debate which unfolded in 1881 and 1882 in the German press in response to such anti-Jewish violence.
2. Jews in the Early Modern World, Rowman & Littlefield, 2008, p. 212. The study of early modern history has exploded in the last several decades. Many new historical sources have been identified and examined and a host of exciting studies, employing a wide range of innovative methodologies, have been produced. Scholars of Jewish history have begun to ask to what extent the early modern period had a Jewish dimension; they have also begun to reconsider the nature of traditional periodization of Jewish history. Jews in the Early Modern World attempts to synthesize some of this new research and present it in a broader comparative and global perspective. Jews in the Early Modern World argues that the years between 1400 and 1700 represented a discrete, cohesive and important period in Jewish history. Given the significant demographic shifts that began just before and ended just after this period, remarkable changes occurred in the history and experiences of Jews around the world. This volume begins with a broad context of Jewish experiences under medieval Christianity and Islam. It then turns to the early modern period, first providing an overview of Jewish demography and settlement. Next, the nature and structure of Jewish community and social structures in the early modern period are explored. In the final two chapters, this book presents a broad overview of Jewish religious and cultural life and Jewish relations with non-Jews throughout the early modern period.


The Living Cross

Additional Resources
Arendt, Hannah. Reflections on Literature and Culture, Stanford UP, 2007. As one of the foremost public intellectuals of the twentieth century, Hannah Arendt is well known for her writings on political philosophy. Less familiar are her significant contributions to cultural and literary criticism. This edition brings together for the first time Arendt’s reflections on literature and culture. The essays include previously unpublished and untranslated material drawn from half a century of engagement with the works of European and American authors, poets, journalists, and literary critics, including such diverse figures as Proust, Melville, Auden, and Brecht. See esp. #9. The Jew as Pariah: A Hidden Tradition.
Berlet, Chip. Conspiracism, New Internationalist, 372, October 2004
Ma'anit, Adam. A Human Balance, New Internationalist, 372, October 2004
McLean, James. Judeophobia, 2012
P., G. La naturaleza de la judeofobia (Judeophobia), 2000-1.
Schäfer, Peter. Judeophobia: Attitudes toward the Jews in the Ancient World, Harvard UP, 1998. Taking a fresh look at what the Greeks and Romans thought about Jews and Judaism, Peter Schäfer locates the origin of anti-Semitism in the ancient world. Judeophobia firmly establishes Hellenistic Egypt as the generating source of anti-Semitism, with roots extending back into Egypt's pre-Hellenistic history. A pattern of ingrained hostility toward an alien culture emerges when Schäfer surveys an illuminating spectrum of comments on Jews and their religion in Greek and Roman writings, focusing on the topics that most interested the pagan classical world: the exodus or, as it was widely interpreted, expulsion from Egypt; the nature of the Jewish god; food restrictions, in particular abstinence from pork; laws relating to the sabbath; the practice of circumcision; and Jewish proselytism. He then probes key incidents, two fierce outbursts of hostility in Egypt: the destruction of a Jewish temple in Elephantine in 410 BCE and the riots in Alexandria in 38 CE. Asking what fueled these attacks on Jewish communities, the author discovers deep-seated ethnic resentments. It was from Egypt that hatred of Jews, based on allegations of impiety, xenophobia, and misanthropy, was transported first to Syria-Palestine and then to Rome, where it acquired a new element: fear of this small but distinctive community. To the hatred and fear, ingredients of Christian theology were soon added—a mix all too familiar in Western history.
State of Exile
Taylor, Sue, curator. Anti-Semitism through the Ages, Scoop.it, 2012
Fear the Jew! - Dan Wyman's Antisemitica Books Collection


What kind og Hebrew is this? Nonsensical inscriptions made of pseudo-Hebrew characters can be found in the Jews' scrolls and banners depicted in the Triumph of the Church over the Synagogue, 1450 (Museo del Prado, Madrid).

Some More Resources
Individuo y otredad | Otherness
Der Stürmer Imagery
A Rumor about the Jews
Constantine's Sword: The Church and the Jews
La Judeofobia
Origins: Jewish Immigrants in Argentina
The Changing Face of Antisemitism
The Devil and the Jews
The Last Jew
Why the Jews?

___

Beyond Judeophobia


Because that unto them were commited the oracles of God.
Romans 3:2

Scattered by God's almighty hand,
Afflicted and forlorn,
Sad wanderers from their pleasant Land,
Do Judah's children mourn;
And e'en in Christian countries, few
Breathe thoughts of pity for the Jew.

Yet listen, Gentile, do you love
The Bible's precious page?
Then let your heart with kindness move
To Israel's heritage;
Who traced those lines of love for you?
Each sacred writer was a Jew.

And then as years and ages passed,
And Nations rose and fell,
Though clouds and darkness oft were cast
O'er captive Israel
The oracles of God for you
Were kept in safety by the Jew.

And when the great Redeemer came
For guilty man to bleed.
He did not take an angel's name,
No, born of Abraham's seed,
Jesus, who gave His life for you—
The gentle Saviour — was a Jew.

And though His own received Him not,
And turned in pride away,
Whence is the Gentile's happier lot?
Are you more just than they?
No! God in pity turned to you—
Have you no pity for the Jew?

Go, then, and bend your knee to pray
For Israel's ancient race;
Ask the dear Saviour every day
To call them by His grace.
Go, for a debt of love is due
From Christian Gentiles to the Jew.

Anonymous


Real Hebrew. A Dead Sea Scroll, Holy Land, 120 BCE.

16.8.12

Sólo nos es segura la inseguridad


José Ortega y Gasset, "El hombre y la gente: ensimismamiento y alteración," disertación, Buenos Aires, 1939 (Ensimismamiento y alteración: meditación de la técnica, Buenos Aires: Espasa-Calpe Argentina, 1939; Obras Completas, Madrid: Alianza Editorial-Revista de Occidente, 1983, vol. VII, p. 90).

El hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse. No sólo es problemático y contingente que le pase esto o lo otro, como a los demás animales, sino que al hombre le pasa a veces nada menos que no ser hombre.

La condición del hombre es [...] incertidumbre sustancial. Por eso está tan bien aquel mote, grácilmente amanerado, de un señor borgoñón del siglo XV: Rien ne m'est sûre que la chose incertaine.[1] «Sólo me es seguro lo inseguro e incierto.»[2]

 

No hay adquisición humana que sea firme. Aun lo que nos parezca más logrado y consolidado puede desaparecer en pocas generaciones. Eso que llamamos «civilización» -todas esas comodidades físicas y morales, todos esos descansos, todos esos cobijos, todas esas virtudes y disciplinas habitualizadas ya, con que solemos contar y que en efecto constituyen un repertorio o sistema de seguridades que el hombre se fabricó como una balsa, en el naufragio inicial que es siempre el vivir-, todas esas seguridades son seguridades inseguras que en un dos por tres, al menor descuido, escapan de entre las manos de los hombres y se desvanecen como fantasmas. La historia nos cuenta de innumerables retrocesos, de decadencias y degeneraciones. Pero no está dicho que no sean posibles retrocesos mucho más radicales que todos los conocidos, incluso el más radical de todos: la total volatilización del hombre como hombre y su taciturno reingreso en la escala animal, en la plena y definitiva alteración. La suerte de la cultura, el destino del hombre, depende de que en el fondo de nuestro ser mantengamos siempre vivaz esta dramática conciencia y, como un contrapunto murmurante en nuestras entrañas, sintamos bien que sólo nos es segura la inseguridad.


Tres estudios para figuras (1944), inquietante pintura de Francis Bacon

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1. François Villon (François de Montcorbier, 1431-1463), célebre poeta francés de fines del medioevo. Ortega cita su "Ballade du concours de Blois," también conocida como la Ballade des contradictions:

Je meurs de seuf auprès de la fontaine,
Chaud comme feu, et tremble dent à dent ;
En mon pays suis en terre lointaine ;
Lez un brasier frissonne tout ardent ;
Nu comme un ver, vêtu en président,
Je ris en pleurs et attends sans espoir ;
Confort reprends en triste désespoir ;
Je m'éjouis et n'ai plaisir aucun ;
Puissant je suis sans force et sans pouvoir,
Bien recueilli, débouté de chacun.

Rien ne m'est sûr que la chose incertaine ;
Obscur, fors ce qui est tout évident ;
Doute ne fais, fors en chose certaine ;
Science tiens à soudain accident ;
Je gagne tout et demeure perdant ;
Au point du jour dis : " Dieu vous doint bon soir ! "
Gisant envers, j'ai grand paour de choir ;
J'ai bien de quoi et si n'en ai pas un ;
Echoite attends et d'homme ne suis hoir,
Bien recueilli, débouté de chacun.

De rien n'ai soin, si mets toute ma peine
D'acquérir biens et n'y suis prétendant ;
Qui mieux me dit, c'est cil qui plus m'ataine,
Et qui plus vrai, lors plus me va bourdant ;
Mon ami est, qui me fait entendant
D'un cygne blanc que c'est un corbeau noir ;
Et qui me nuit, crois qu'il m'aide à pourvoir ;
Bourde, verté, aujourd'hui m'est tout un ;
Je retiens tout, rien ne sait concevoir,
Bien recueilli, débouté de chacun.

Prince clément, or vous plaise savoir
Que j'entends mout et n'ai sens ne savoir :
Partial suis, à toutes lois commun.
Que sais-je plus ? Quoi ? Les gages ravoir,
Bien recueilli, débouté de chacun.


El poema fue escrito por Villon en 1458; ver su versión francesa original (François Villon, Œuvres complètes de François Villon, éd. préparée par La Monnoye, mise au jour, avec notes et glossaire par M. Pierre Jannet, París: A. Lemerre, 1873, pp. 110-111).



2. En otras palabras, sólo lo incierto me es seguro.