29.11.09

Anglicismos e identidad

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« Dime cómo hablas y te diré quién eres », le respondió Guardalenguas.


Las nuevas palabras, según Roberto Fontanarrosa (c. 2005-6)

Desde que a las insignias las llaman "pins", a los maricones "gays", a las comidas frías "lunchs", a los repartos de cine "casting", Argentina ya no es la misma. Ahora es mucho más moderna...
Durante muchos años los Argentinos estuvimos hablando en prosa, sin saberlo.
Y de lo que todavía es peor, de lo atrasado que estábamos, sin darnos cuenta.
Los chicos leían revistas en vez de "comics", los jóvenes hacían asaltos en lugar de "parties", los estudiantes pegaban carteles sin saber que eran "posters", los empresarios hacían negocios en vez de "[business]" y los obreros (tan ordinarios ellos) al mediodía le traían la vianda en lugar de usar "lunchera".
Yo en la escuela hice muchas veces "aerobics" pero en mi ignorancia pensaba que estaba en clase de gimnasia.
Afortunadamente todo esto cambió, Argentina hoy es un país moderno, y a los argentinos se nos nota el cambio... exclusivamente cuando hablamos.
¡Y eso es muy importante! Cuando estudiábamos para un parcial decíamos "estoy hasta las bolas" cuando en realidad estábamos "a full".
Cuando decidíamos parar un ratito, nos comíamos un sanguchazo, sin saber que en realidad habíamos hecho un "break".

Desde ese punto de vista, los Argentinos estamos completamente modernizados.
Ya no tenemos centros comerciales, son todos "shoppings".
Adoptamos incluso nuevas palabras, lo que habla de nuestra extraordinaria apertura y capacidad para superarnos. Ahora ya no decimos facturas sino "cookies", que suena más fino, ni tenemos sentimientos sino "feeling[s]" que son mucho más profundos.
Y de la misma manera sacamos "tickets", usamos "kleenex", compramos "compact", comemos "sandwichs", hacemos "footing", vamos al "pub" y los domingos, cuando pasamos el día en el campo, hacemos "camping".
Y todo ello con la mayor naturalidad y sin darle mayor importancia.
Los carteles que anuncian rebajas dicen "20% OFF", y cuando logramos meternos detrás de algún escenario, hacemos "backstage".

Obviamente esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres, han cambiado nuestro aspecto que ahora es mucho más "fashion". Los argentinos ya no usamos más calzoncillos, sino "slip" o "boxer", tampoco viajamos más en colectivos sino en "bus", y para el auto, usamos el "parking".
En la oficina ya no tenemos jefes sino "boss", que está siempre en "meeting" con los "public relations", o tal vez haciendo "[business]" con su secretaria.
Y la secretaria, capaz que vive en un barrio de mierda, pero se la pasa haciendo "mailing", y cuando sale del trabajo se va a hacer "[fitness]" y "aerobics"

El autoservicio ahora es "self-service", el escalafón "ranking", el representante ahora es "manager" y la entrega a domicilio "delivery".
Desde hace algún tiempo los importantes son "vips", los auriculares "walkman", los puestos de venta "stands", y las niñeras "[baby-sitters]".
Y por supuesto, ahora ya no pedimos perdón, decimos "sorry", y cuando vamos al cine comemos "pop-corn" ([que es] más [rico] si [lleva] "butter").
Y para culminar, una frase que [lo] resume todo. Como dijo Inodoro Pereyra:
« ¿Vió Mendieta? Ya no quedan más domadores, ahora todos son "Licenciados en problemas de conducta de equinos marginales". »

Espero que le[s] haya gustado - "my friends".

Reflexioná sobre el nivel de cultura que tenemos en la Argentina.
En vos está cambiarlo.

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* NdE. La presente es una versión con correcciones menores; evita errores ortográficos innecesarios y que constituirían aquí una doble-transgresión. Ediciones Publificando lo Impublificable - Todas las trasgresiones registradas.


« Yo vengo de una familia en la que cada miembro de algún modo dañaba a los demás. Luego, arrepentido, cada uno de ellos se dañaba a sí mismo. » Vito Corleone, en El padrino (1969).


La palabra blog (bitácora) no existía hace quince años, ni tampoco era empleado el término grotesquidad (calidad de grotesco). El idioma cambia en tanto que se incorporan nuevas palabras, ya porque las palabras existentes se vuelven ineficaces o inexpresivas, o ya porque aparecen cosas o conceptos que antes no existían, o que sí existían, pero nadie había nombrado dado que esas cosas o conceptos no tenían nombre o presentaban atributos ambiguos o equívocos. Designar algo que no tiene nombre en la lengua nativa mejora el idioma, ya que lo regenera y expande su riqueza expresiva. Pero tóxico para la lengua es el extranjerismo en tanto que la misma recurre a la palabra foránea y alienígena para nombrar todo aquello que sí ya tiene nombre en el idioma propio. Hablamos de bondad, inferioridad, eternidad, igualdad, fragilidad, fealdad, integridad, imposibilidad, vacuidad, honestidad, comicidad, vulgaridad, eternidad. Y mientras que el inglés convenientemente dispone de grotesqueness, el castellano carece de un equivalente apropiado. Lo grotesco del asunto es que la grotesquidad se encuentra hoy por todas partes y no hay palabra para nombrarla. Indudablemente, va ella mucho más allá de la ridiculez, la extravagancia y el capricho. En efecto, arma de doble-filo, la grotesquidad nunca cesa ni ha cesado de sugerir lo monstruoso, porque es ella perversa, y lo es hasta la médula.

Evidentemente no todo es bello, ni bueno, ni verdadero. Pero tampoco tiene por qué ser sólo feo, malo y falso. Claro que no: entre ambas tríadas descolla lo Grotesco. Masas enteras de la así-llamada "humanidad," gustan revolcarse hoy en la más filosa de las grotesquidades.

Ni el pan ni el circo son exclusividad de Roma. Porque el pan sabe hoy agridulce y no pocas son las lágrimas que desprende el circo.

Así, el para "nada moderno y muy siglo XX" de Ortega y Gasset gradualmente es eclipsado por lo que los revolcantes bien podrían llamar La grotesquidad nuestra de cada día.

Dado que la pone en evidencia y nos hace reflexionar acerca de la misma, saludable entonces resulta el efecto del Humor de Fontanarrosa.

Ref. neologismos, extranjerismos, modismos, moda, capricho, frivolidad, desinformación, ignorancia, prejuicio, discriminación, falta de autoestima, conformismo, claudicación, servilismo, destructividad, sarcasmo, humor.

3 comments:

Maya said...

Hola Maro querido, ojala pudiera estar muy cerca tuyo para abrazarte muy fuerte y contarte todo lo que pasa: remando peor que en el Titanic. Te extraño tanto. Te amo con todo mi corazón.

Gina said...

Querido Mariano, sublimar un disgusto haciendo algo positivo demuestra tu talento y sana disposición. Son dignas condiciones que no todos poseen.
En cuanto a “Anglicismo e identidad”, te diré que es un fenómeno lamentable y universalmente difundido. La globalización ha traído maravillas a la humanidad pero desastres al mismo tiempo. Este es el mundo de hoy.
Este mal momento te llevó a crear algo. La dificultad te dio una oportunidad de superación. Y convertiste una situación mala en algo positivo. Como decimos aquí, “Del fuerte salió dulzura” (Jueces 14:14).
Espero que tu próximo mensaje esté impregnado de perfumes y ecos de alegría.
Never give up.
Un beso grande, Gina

Buenos Aires Online said...

Diestro en las artes de la Alquimia! Excelente transmutación, querido Mariano! Muchos besos, Adriana de Buenos Aires

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