5.5.10

Hibridaciones Varias

1. Hibridación biológica

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2. "Nueva hibridación" - ¿Realísima mezcla o Trucada comedia?

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3. "Hibridación cultural" - ¿O salvajísima apropiación?

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Referencias y créditos para las imágenes:
1. AP-BBCNews (via "Fruto de un amor extraño," DobleQueso, Argentina, 29.6.2007).
2, 5-6. DR, "Découvrez le chat de Savannah et cinq autres animaux hybrides," Zigonet, Francia, 4.5.2010. "S'ils sont rares dans la nature, les animaux hybrides ne sont pourtant pas des créatures imaginaires. Ils sont au contraire le résultat d'une hybridation biologique tout à fait avérée qui crée des animaux possédant des caractéristiques de deux animaux d'espèces parentes. Voici ainsi une sélection parmi les créatures ainsi nées. / Les chats de Savannah viennent de Géorgie et sont issus d'un croisement entre un chat domestique et un chat africain, tandis que les zébroïdes possèdent toutes les caractéristiques du cheval ou de la mule mais avec un pelage rayé comme celui d'un zèbre. Ils sont la preuve que la nature parvient à trouver des solutions aux problématiques étranges, puisque les animaux parents n'ont même pas le même nombre de chromosomes. Les ligres quant à eux, assez répandus, proviennent du croisement entre un mâle lion et une femelle tigre, ce qui les distingue des tigrons. Ils atteignent une taille et un poids plus importants que ceux de leurs parents. / Les wholphins sont issus du croisement entre un faux requin tueur et un dauphin. Ils sont extrêmement rares, il n'en existerait que deux dans le monde actuellement. On trouve également le grolar, résultat de l'hybridation entre un ours polaire et un grizzli, ou encore le beefalo, hybride de taureau européen et de bison d'Amérique." Cf. wholphin: Mark Interrante (aka pinhole); zebroïd: GNU, Wiki Commons.
3. aliwest44, Flickr
4. "Ligre y Tigrón," E-nimals.com, 17.10.2008. "Se conoce como Ligre (Panthera tigris × Panthera leo) al ejemplar que surge al cruzarse una hembra de tigre y un león. / Este animal puede llegar a pesar casi los 400 kg y su longitud ronda los 4 m. Los machos, al igual que su progenitor, desarrollan una melena alrededor de su cabeza que le da un porte mucho más imponente y hasta ahora los casos conocidos han dado individuos estériles. Son felinos de proporciones inmensas que superan con creces a las dos especies genéticamente cruzadas. Pero como todo, tiene sus inconvenientes. / El ligre durante su vida desarrolla infinidad de problemas de salud entre los que destaca su imparable y constante crecimiento. Esto se debe a la combinación de genes ya que en el tigre los genes que se encargan de controlar el crecimiento provienen del macho mientras que en el león los posee la hembra. Es por ello que el “gatito” nacido no dispone de “mecanismo biológico genético” alguno que controle y dirija dicho crecimiento. Así los ligres acaban impedidos puesto que, por su exagerado peso, su descomunal desarrollo oseo y claro está su desproporción, no pueden sostenerse en pie. No pueden mantener su propio peso. / Por otro lado, existe el tigrón (también tigral o tigón). Aquí ocurre al contrario. La mezcla de genes se produce entre un tigre macho y una hembra de león. El resultado es un animal mucho más pequeño (alcanza los 150 kg.) ya que heredan genes que limitan o inhiben el crecimiento y por tanto su figura no es tan “vistosa” como lo llega a ser la del ligre. El tigrón es menos frecuente que , llamémosle así, su pariente gigante de “mezclas”. / Ambos resultados digamos “de probeta” son escasos en la naturaleza. La selección natural no ha querido que estos cruces surjan de forma común. Tigre y león hoy en día no suelen aparearse de forma natural en un medio salvaje. Actualmente ambos felinos, además de poseer costumbres y comportamientos distintos (unos son diurnos, grupales y se reúnen para cazar las hembras en grupo como los leones y los tigres son nocturnos y suelen ser solitarios) no conviven en el mismo hábitat. Se dice que solo en el Bosque de Gir (India) comparten territorio estas dos especies. Aún así, debido a sus diferentes costumbres pocas posibilidades hay de que naciera un ligre, tigrón, le-ligre( cruce entre una hembra de ligre y un león) o ti-ligre (combinación de hembra de ligre y un tigre). Pero estos dos últimos casos aún son más extraños que el ligre o tigrón. / En resumen, dos rarezas que aparecen por la todopoderosa mano del hombre y que, ya sea para circos, zoológicos ( un ligre por su tamaño y apariencia luce y viste mucho) o peor aún para jugar a ser dioses… están condenadas a toda una vida de sufrimiento por la misma causa que les hace ser tan especiales.
7. "Nueva hibridación," Silvestrista.com, España, 24.2.2008.
8-9. Fotografías tomadas en Mount Hagen Singsing, Papua, por Eric Lafforgue (26.8.2008).


Incursiones en torno a hibridación
Rita de Grandis (1995).*

En este trabajo y a partir de esta situación particular de lectura me propongo hacer una puesta en escena de ciertos elementos de la discusión actual en torno a hibridación cultural tal como está siendo aplicada en América Latina, a fin de promover un intercambio y reflexión dentro de un contexto inter-disciplinario que exponga las reglas de los juegos metodológicos, para así promover interrogantes de naturaleza epistemológica comparativa y de cooperación metodológica.

La cuestión de hibridación/hibridez es un antiguo debate interdisciplinario. Ha sido usado en la permanente discusión sobre identidad, ya sea racial, política, religiosa o cultural. Ya en 1928 Robert Park, sociólogo de la Universidad de Chicago, hablaba del "híbrido cultural," específicamente refiriéndose al fenómeno de migración humana y al estatuto del individuo marginal. Park definien al "híbrido cultural" como el tipo de personalidad que caracteriza al "hombre marginal," o sea, al inmigrante que debe encontrar su lugar en una nueva sociedad. Este "hombre marginal," vive y comparte íntimamente tradiciones de diferentes sociedades; su conflicto es de "orden mental," entre un yo escindido -el viejo- (representado por las tradiciones de su lugar de procedencia), y el nuevo yo, que comporta la incorporación de nuevas pautas culturales.[1]

En el campo específico de los medios de comunicación, válganos recordar el estudio de Jesús Martín Barbero, De los medios a las mediaciones: Comunicación, cultura y hegemonía (1987), y desde las disciplinas de la antropología y las ciencias de la comunicación, los aportes de Canclini en Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad (1989) y sus posteriores desarrollos en numerosos otros de sus trabajos se han convertido en un modelo importante retomado por la crítica literaria actual.

En efecto, y por mencionar sólo un par de ejemplos ilustrativos en el campo de la literatura latinoamericana, Amaryll Chanady, en la introducción a Latin American Identity and Constructions of Difference (1994) se refiere al híbrido como la tercera característica constitutiva de la identidad en América Latina, y menciona los aportes de Cornejo-Polar, Jean Franco, Monsiváis, Subercaseaux, y Rama entre las contribuciones más importantes a la articulación de este concepto. A su vez, el crítico cubano-americano, Román de la Campa en "Hibridez posmoderna y transculturación: políticas de montaje en torno a Latinoamérica," haciéndose eco de la contribución de la teoría poscolonial, específicamente del aporte de Homi Bhabha, y luego del de Canclini, re-evalúa el concepto antropológico de transculturación tal como esbozado en los años cuarenta por Fernarndo Ortiz y luego retomado para la literatura por Angel Rama en los años setenta-ochenta, trayendo a luz nuevamente el problema del híbrido.

Utilizando la perspectiva cancliniana, William Rowe y Vivian Schelling en Memory and Modernity. Popular Culture in Latin America (1991), amplían la visión de la literatura incorporando la definición de Canclini, y aplicándola a un espectro mucho más amplio de productos culturales, incluyendo desde la literatura de cordel, las religiones populares, la música popular, el teatro popular, las arpilleras, hasta sel fútbol, la novela, etc. Dejan fuera, sin embargo, las culturas de frontera, particularmente, la chicana, y una perspectiva genérica de lo popular, en especial en cuanto a los medios, en las relaciones de identidad entre lo femenino y el melodrama.

En un trabajo previo mío titulado "Procesos de hibridación cultural" examino el aporte de Néstor García Canclini en Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad (1989) sustanciado con investigaciones de campo propias realizadas en la región de Puebla-Taxcala en 1993. Aquel trabajo termina donde intento retomar ahora con miras a un diálogo/debate metodológico. En el mismo, primero situaba el surgimiento del término, su definición y lo ponía en correlación a manera de génesis o evolución histórica -como el propio Canclini hace y luego William Rowe y Vivian Schelling retoman- con otros términos como mestizaje, aculturación, sincretismo, transculturación, heterogeneidad, creolización, realismo mágico y maravilloso, manifiesto antropofágico, etc. Canclini aclara que "se encontrarán ocasionales menciones de los términos sincretismo, mestizaje y otros empleados para designar procesos de hibridación" (15), pero que prefiere este último "porque abarca diversas mezclas interculturales-no sólo las raciales a las que suele limitarse "mestizaje"- y porque permite incluir las formas modernas de hibridación mejor que "sincretismo", fórmula referida casi siempre a fusiones religiosas o de movimientos simbólicos tradicionales." (15) Entiende por hibridación cultural los los modos en que determinadas formas se van separando de prácticas existentes para recombinarse en nuevas formas y nuevas prácticas. Además como una condición de lo popular y vinculando lo popular o folklórico con lo masivo.

En subsecuentes desarrollos de su idea de híbridez/hibridación, que han llegado a mis manos, Canclini en una reciente publicación al inglés "The Hybrid: A conversation with Margarita Zires, Raymundo Mier, and Mabel Piccini," del volumen colectivo titulado The Posmodernism Debate in Latin America editado por John Beverly y José Oviedo (1995), se asegura bien de aclarar que su idea del híbrido no se corresponde con "una materia -en el sentido biológico del término- sin identidad, aquélla que se instala en los intersticios, perfilando una zona de sombras, que escapa al menos en apariencia a la repetición." (traducción mía, 77) El híbrido así sólo permite un análisis oblicuo, una zona de efectos. "Puede ser comprendido, pero sólo a través de sus modalidades de endurecimiento" (78) Para Canclini, su híbrido no es indeterminado, como el biológico en el sentido que insinúa Margarita Zires, o sea como algo que está constantemente cambiando, sino por el contrario no está nunca indeterminado, "no se presenta a sí mismo, aún en las sociedades contemporáneas, por grados de indeterminación, aun cuando las mezclas culturales se hayan intensificado intensamente recientemente...El híbrido no es nunca algo indeterminado porque hay diferentes formas históricas del híbrido." (79)

En este espectro terminológico-conceptual el modelo de Canclini que intenta abrir y conectar metodológicamente los objetos de estudios culturales evita, soslaya o no reconoce explícitamente, como tampoco lo hará en un comienzo Homi Bhabha, una referencia importante que proviene del dominio de la crítica literaria: el aporte bajtiniano a la discusión sobre el híbrido, o sea el concepto discursivo de híbrido de Bajtín, que data de los años veinte y treinta. En esta indagación del diálogo y la crítica a la interdisciplinaridad, que Canclini se propone mediante un examen de las diferencias y de la "ignorancia recíproca" entre la sociología y la antropología, es justo incluir en este debate la literatura. Cabe entonces preguntarnos si el concepto de híbrido de Bajtín ha "emigrado" consciente o inconscientemente al concepto de híbrido de Canclini, si ha operado como intermediario teórico y metodológico de la misma manera que en Kristeva, a través de su concepto de intertextualidad y productividad textual. En este diálogo y crisis entre disciplinas, me propongo situar y desarrollar la crítica de Canclini en relación al aporte de Bajtín, es decir, confrontar la hibridación de Canclini con las propuestas de Bajtín, particularmente las de hibridez y dialogismo. Quisiera traer a colación elementos para una reflexión sobre el estatuto histórico-teórico del concepto cancliniano, quien cuando confronta la antropología y la sociología admite que en general, la antropología se ha dedicado a estudiar los pueblos indígenas y lo ha hecho tradicionalmente desde una perspectiva romántica apoyada en una concepción mítica del hombre como reliquia del pasado, mientras que la sociología se ha dedicado a los problemas macro-sociales y a los procesos de modernización. Apoyándose en Pierre Bourdieu incorpora desde el ámbito de la sociología de la cultura la idea de autonomía cultural de los productos artísticos, y ubica las prácticas artísticas en los procesos de producción y reproducción simbólica de lo social, aplicando estos conceptos a la reconversión cultural de los productos artesanales y a la migración de las sociedades indígenas a espacios urbanos. El hecho de que la población se concentre en grandes ciudades y esté conectada a las redes nacionales e internacionales significa que los contenidos, las prácticas y los ritos del pasado son reordenados de acuerdo a una lógica diferente. La radio, televisión y el video implican el pasaje de interacciones directas y microsociales al consumo distante de bienes producidos en serie dentro de un sistema centralizado.[2] De ahí que esté interesado particularmente en estudiar el consumo cultural y dentro del mismo las políticas culturales para así comprender cómo se reformulan los vínculos actuales de producción y circulación cultural. Es así como la cuestión de la hibridación/hibridez cultural surge aquí como en Jesús Martín Barbero de la encrucijada de lo popular y lo masivo. Esto es, lo popular en su hacerse y entreverarse con lo vernáculo y lo masivo impele el híbrido. Este híbrido tal como para de Certeau no tiene carácter ontológico, sino más bien es un principio reactivo de integración y selección. Canclini incorpora la teoría neo-gramsciana sobre la hegemonía, justamente porque la naturaleza de reacción en cadena del construirse de lo popular. Por eso, el consumo cultural hay que verlo no sólo en relación al gusto y en las opiniones del público, sino en relación al problema general de la articulación hegemónica del poder del estado. Dentro de esta perspectiva, si bien reconoce el "impulso renovador y cuestionador," de las vanguardias artísticas, su papel de "socavar los discursos dominantes," -en el cual debemos situar el aporte de Bajtín- Canclini se interesa más bien en los procesos de ritualización de los museos y del mercado. No extiende su análisis de hibridación a la literatura per se, más que señalar el proceso de "bestsellerización" de que es objeto, el reciclaje de géneros populares y registros lingüísticos que se inscriben en el proceso de "reconversión cultural" del cual no puede escapar la literatura. Su punto de vista no es exactamente el de analizar el discurso de textos literarios, sino que está más interesado en los autores y escritores como artistas y lo que hacen con sus textos. Canclini nos dice: "Hay obras eruditas y a la vez masivas como El nombre de la rosa, temas de debates hermenéuticos en simposios y también "best-seller."(17) En "Cómo interpretar una historia híbrida" menciona al pasar Cien años de soledad y luego alude al realismo maravilloso (69-70). En "Artistas intermediarios y público: ?innovar o democratizar?" Canclini elige a Jorge Luis Borges y a Octavio Paz para ilustrar la crisis "no sólo personal de intelectuales y artistas sino de su papel como mediadores e intérpretes del cambio social." (95) En este sentido, los "logros innovadores" de Jorge Luis Borges y Octavio Paz "a la vez que afianzaron la autonomía del campo literario los volvieron protagonistas de la comunicación masiva."(95) En "De Paz a Borges: comportamientos ante el televisor" afirma que "El Estado sin disimulo" del dramaturgo venezolano José Ignacio Cabrujas no formula "una reflexión crítica respecto de las industrias culturales," y a propósito de Octavio Paz -el prototipo del escritor culto- dice que " en su obra ha ido creciendo la indignación frente al poder estatal mientras en sus vínculos con el mercado busca una relación productiva, recurr[iendo] a los medios masivos para expandir su discurso." (96)

De lo dicho anteriormente, resulta así no sólo un cierto divorcio no hacer participar el concepto discursivo de Bajtín en este diálogo metodológico, sino una afrenta llevada a cabo a medias o dejada para otros, los especialistas disciplinarios que se sienten desafiados a llenar el hueco. Como es bien sabido, el aporte discursivo de Bajtín enfatiza fundamentalmente lo social-ideológico y lleva al orden de la literatura la cuestión del híbrido como fenómeno lingüístico que se deduce de la premisa de la naturaleza argumentativa de toda lengua, énfasis también encontrado en los trabajos de Michel de Certeau, Gilles Deleuze y Félix Guattari, entre otros, y en las distintas manifestaciones de la pragmática lingüística y de la teoría de los actos del habla. Michel de Certeau, Gilles Deleuze y Félix Guattari, entre otros, priorizan el carácter social y lingüístico del discurso, poniendo en tela de juicio la cuestión del autor puesto que en la relación entre el individuo y lo social, el sujeto resultante ya sea de fuerzas conscientes o inconscientes actúa sobre el lenguaje y éste sobre aquél, en el plano de la actuación o habla, haciendo que aún la más individual de las enunciaciones sea un caso particular de enunciación colectiva. Para Bajtín, la novela sea el género privilegiado de la reflexión discursiva, porque en ella el narrador es esencialmente un individuo social dotado de una doble voz (eco del cual encontramos en el sujeto trans-individual de Goldmann), históricamente definido y concreto, y su discurso es un lenguaje social, no un idiolecto individual, aunque sea también idiolectal, como comenta Denis Donoghue en "Doing things with words."[3]

La hibridación como principio discursivo, esto es, la ideología como un hecho de la palabra, surge en el momento en que el estructuralismo se centraba en, y fetichizaba la lengua como sistema (Mabardi, 1995). El impacto de la crítica lingüística de Bajtín, más alla del funcionalismo y del generativismo, alcanza a la teoría de la enunciación, a la pragmática, la semántica de la presuposición, y la socio-lingüística laboviana (Marc Angenot). También y particularmente, el pensamiento de Bajtín ha sido aplicado a la teoría narrativa. Nadie duda del aporte de Bajtín a la teoría de la novela y de su alcance, ya que se extiende a la práctica literaria, a la relación histórica de las formaciones sociales, a la función estética y a la cultura en general. El uso de las categorías bajtinianas dió un rendimiento, en el sentido económico del término, asombroso; se llegó a ver carnavalización en todo y también se redujeron las mismas en los años sesenta a isotopías principales y a figuras textuales del orden narratológico en los años setenta (señala García Méndez). Hibridación no aparece al menos hasta recientemente haber recibido una atención tan amplia como la idea del carnaval subversivo o la del dialogismo que sin embargo para Bajtín está fuertemente relacionada con hibridación

En el conjunto de la obra de Bajtín, el término "híbrido' aparece ocasionalmente, particularmente con valor calificativo referido al enunciado, mientras que la categoría de dialogismo es más teórica y precisa ya que puede abarcar desde el enunciado hasta la cultura en su conjunto. (Pérus, 1995)

Bajtín desarrolla su idea de hibridación en su estudio sobre el discurso novelesco. El discurso novelístico de Bajtín es un lugar híbrido, donde muchas voces desestabilizan la lengua unitaria y autoritativa. "In an intentional novelistic hybrid,...the important activity is not only...the mixing of linguistic forms...as it is the collision between differing points of views on he world. [... ] each word tastes of the context and contexts in which it has lived its socially charged life...(Dialogic Imagination, 1981, 123) [and]... forms a concept of its own object in a dialogic way." (279) La novela se constituye como un espacio conflictivo de interacción de dos o más voces, o conciencias. La condición o el locus dentro del cual el dialogismo en tanto proceso ocurre es denominado heteroglosia, o lugar de voces en oposición.

El texto literario y en particular la novela, como resultado de la producción discursiva, participa de un sistema significante en el cual es producido y a su vez de un proceso social del cual es parte. La hibridación es propia del "espacio dialógico" según las realizaciones hechas por Todorov, siguiendo a Julia Kristeva quien elabora el término "espacio dialógico" a partir de la noción bajtiniana de dialogismo, emparentada a su vez con la de carnavalización a partir de los trabajos de Bajtín sobre Rabelais. Dialogismo, diálogo e hibridación son las tres maneras por la cual una novela construye imágenes de lenguas (Mabardi, 1995).

La noción bajtiniana de dialogismo caracteriza la relación entre literatura y cultura. Tiene distintos alcances. En el primer ensayo de Teoría de la novela, "El problema el contenido, del material y de la forma en la obra literaria" se vincula el dialogismo con el "plurilingüismo" o la "heteroglosia" fenómenos que se producen en el seno de una lengua natural en función de los múltiples espacios socio-culturales con los cuales el hablante interactúa en el desenvolvimiento de su actividad humana. Por otro lado está el "enunciado" como lugar de intercambio verbal que no sólo toma en consideración a la "palabra" del interlocutor, sino que se apoya en discursos o fragmentos de discursos previos, el "principio dialógico" en el cual Bajtín basa su translingúística, que suele desembocar en un análisis fundamentalmente estilístico. Pero que gracias a la sustitución del principio de unidad estilística por el de una diversidad de registros, acentos y tonos, estos análisis ponen de manifiesto en el "enunciado" la co-presencia de dos o más "voces," y desembocan a menudo en una "polifonía" más o menos generalizada, que acostumbra contraponer a un "monologismo" caduco por "autoritario." La noción de dialogismo da cuenta de la existencia de una zona fronteriza entre espacios socio-culturales y socio-lingúisticos diversos, y cuyas delimitaciones y modalidades específicas de articulación histórica y literaria constituyen precisamente el objeto central del principio "dialógico bajtiniano." El énfasis que Bajtín pone en los encuentros o choques de culturas, contacto entre tradiciones históricamente separadas, lenguajes vivos y formas canonizadas, géneros "altos" y "bajos," oralidad y escritura, etc. da cuenta de una preocupación que va mucho más allá de las marcas formales de un análisis estilístico. De modo que la relación que establece del dialogismo con el plurilingüismo (en sentido estricto), con la heteroglosia (en el sentido bajtiniano), o con la heterogeneidad cultural (de la tradición latinoamericanista) plantea para el dialogismo cultural y literario un problema de modalidades y grados de decir, o sea, de formas relativas a las posibilidades e imposibilidades histórica, social y culturalmente dadas. Por otro lado, la noción de frontera, asociada por Bajtín con la de diálogo hace que el crítico deba ubicarse respecto de los espacios, los tiempos y los movimientos involucrados en las diferencias inherentes a la heterogeneidad cultural, el plurilingüismo o la heteroglosia. La relación del principio dialógico con el ámbito de la cultura en su conjunto remite a un conjunto de formas, lenguajes y estilos vinculados con los tiempos y espacios socio-culturales de donde surgen sistemas de posibilidades e imposibilidades históricamentes definnidas, que en la literatura se construye con base en un sistema relativamente inestable de diferencias relativas a estas posibilidades e imposibilidades, la historia de las formas novelescas es la de las "soluciones" poéticas composicionales y estilísticas para la resolución artística de un dialogismo cultural, si no imposible, al menos difucultoso, tenso y conflictivo, y a menudo trunco. ¿No es evidente la similitud entre este dialogismo literario y la articulación de nuevas formas culturales de las que habla Canclini? No es posible establecer una relación analógica por ejemplo con la descripción de los amates cuando en los años cincuenta varios pueblos del estado de Guerrero, alfareros de origen nahuas de Ameyaltepec, comenzaron a producir y vender pinturas hechas en papel de amate, contrariamente al pronóstico de algunos folcloristas, de que iban a decaer sus tradiciones étnicas; por el contrario, estos dibujos nacidos de multideterminaciones facilitan la renovación de su oficio artesanal y el reacomodo a una interacción compleja con la modernidad. Han logrado una independencia floreciente que no hubieran logrado encerrándose en sus relaciones ancestrales. (Canclini: 219-221)

La riqueza mayor del modelo de Canclini reside particularmente en la información de que dispone, en la cantidad de prácticas artesanales que ha renido como evidencia sustancial para ilustrar la resemantización de nuevos circuitos de hibridación cultural; por el contrario, su limitación mayor consiste en la elaboración detallada de los diveros lenguajes (pictórico, religioso, de los medios, estc). Cómo desmembrar esos procesos de resimbolización que parecen llevarse a cabo inconsciente o involuntariamente. Falta a mi parecer, entrar o profundizar no sólo qué se entiende por procesos dee resimbolización, sino cómo describirlos, cómo articular la risa o parodia implícita en los diablos de Ocumicho, con los diferentes niveles de aprehensión que tal resimbolización conlleva; cómo decidir entre la resimbolización como tácticas de sobrevivencia y/o estrategias de resistencia (de Certeau). Es justamente en el plano de la articulación interna de la hibridación cultural dónde el modelo de Canclini debe desarrollarse, completarse con un instrumental más pormenorizado de análisis y es ahí donde el modelo de Bajtín puede ayudar. Dentro de los procesos de "reconversión cultural" de los que habla Canclini que dan como resultado nuevas formas y prácticas culturales, las que a su vez surgen de un proceso de reacomodamiento, es necesario con el objeto de restituir las condiciones de enunciación (su contexto) de poner de manifiesto la peculiaridad de su solución artística; la articulación interna con la idea también ambivalente de "renovación universal" propia de la cultura popular de la que habla Bajtín, y su articulación "externa" con las formas culturales de la cultura dominante (cultura de masas, cultura de museo).

Dicho esto, sostengo, que independiente de si Canclini conociera o no la obra de Bajtín, ésta está implícita, particularmente su noción de dialogismo literario, con su idea de hibridación cultural. Para tal fin, voy a remitirme primero a la filiación entre Bajtín y Bourdieu, para luego indicer posible paralelos entre Bajtín y Canclini.

Marc Angenot indica la filiación entre Bajtín y Bourdieu, entre la palabra como el fenómeno ideológico por excelencia, el enunciado en situación dialogada, la relación de los enunciados- y el "habitus," esto es, al sistema subconsciente de comprender el mundo y de conformar las conductas sociales. Las percepciones del individuo y sus acciones están reguladas por un patrón internalizado por el cual toda nueva experiencia es filtrada a través de ese sistema de presuposiciones que determinan la comprensión y por ende el intercambio social. [4] En efecto, Bourdieu en su trabajo, "Critique de la raison théorique," y en general en la major parte de sus trabajos recientes, integra y reconoce el pensamiento de Bajtín. Ahora bien, si establecemos un paralelo entre las proposiciones de Bourdieu, las de Bajtín, y las de Canclini, podremos establecer una constelación de correspondencias. Como demuestra Angenot, el aporte de Bourdieu está elaborado sobre el eje "ni-ni,"esto es, ni Lévi-Strauss o el objetivismo de las estructuras, ni Jean-Paul Sartre o el subjetivismo del Imaginario. Así, Bourdieu construye una teoría de la práctica como lugar privilegiado de la dialéctica. De este modo, sin que en Bourdieu aparezca explícitamente, se recononce un cierto "homenaje a Bajtín," indica Angenot. Su axioma de que la heterogeneidad social es inherente a la lengua, es literalmente bajtiniano. Entonces, estamos frente a una teoría sociológica, anti-estructuralista emparentada con el pensamiento lingüístico-discursivo bajtiniano. Por extensión analógica, en la obra de Canclini, se opera un procedimiento similar. Su contribución al híbrido como categoría cultural, anti-ontológica al igual que Bourdieu, opera en el plano de una teoría de la práctica, siendo hibridación un concepto que establece un cierto balance entre evaluación y descripción empírica; hibridación tiene que ver con la acción de fuerzas centrípetas y centrífugas resultantes de la catastrófica acción de la modernización económica y tecnológica sin que ésta llegue a ser apocalíptica. Su relación a Bajtín es mediada vía Bourdieu y Gramsci. En efecto, ésta última ya ha sido señalada por Graham Pechey en Bakhtin and cultural theory (editado por Ken Hirschkop y David Shepherd) y por Marcia Landy, en Film, Politics and Gramsci (1994), para quienes son evidentes las relaciones que pueden establecerse entre el pensamiento de Bajtín y el de Gramsci. El carácter social de la lengua de Bajtín se acerca a, es complementario con la noción gramsciana de interpelación y negociación señala Pechey. Para Landy, por su parte, "la empresa bajtiniana puede compararse a los esfuerzos de Gramsci por distinguir los elementos polisémicos que componen el sentido común." El concepto to heteroglosia de Bajtín se asemeja al de lengua común de Gramsci, como algo fragmentario, compuesto, mixto, históricamente ecléctico, y heterogéneo." (traducción mía, 91). El sentido común de Gramsci puede ser identificado por su naturaleza heteroglósica, sus residuos y por sus voces contradictorias y en competencia. Más adelante, agrega que a diferencia de Bajtín, Gramsci complica la noción de popular, haciéndola menos exclusiva de los grupos subalternos, en un intento por diferenciar concepciones populistas de las populares en cuanto a resistencia y contra-hegemonía, como su análisis del populismo católico de Manzoni, así parece demostrarlo. (92) Sin embargo, mientras el sentido común aspira a localizar la complejidad de los discursos populares, en relación al populismo, importantes diferencias emergen entre el trabajo de Gramsci y el de Bajtín (fuera del propósito de esta ponencia aquí). Tal vez las diferencias se deban en parte a la naturaleza críptica y elíptica de la escritura de Gramsci e incluso a su carencia de establecer relaciones entre textos escritos y textos orales, señala Marcia Landy. Asimismo, Pechey agrega que Bajtín plantea aunque nunca resuelva satisfactoriamente la cuestión central entre discurso y poder, cuestión que es mucho más central en Gramsci, como así también en Canclini. En este sentido la consideración del concepto de hegemonía de Gramsci en la corrección de Laclau permite a Canclini examinar cómo el poder puede ser al la vez retenido y resistido, y el híbrido de Canclini resuelve esta tensión por vía de la renegociación simbólica del capital cultural como ambas una práctica de acomodamiento y de resistencia a la hegemonía.

En vista de lo arriba expuesto, ?es posible establecer relaciones analógicas entre los conceptos de Canclini y Bajtín? ?Cuáles son sus implicaciones comunes? Para ambos, hibridación es un proceso y una condición. En el caso de Canclini hibridación es principalmente una condición de lo popular y en Bajtín es más bien una condición lingüística, un principio argumentativo. Para Canclini -a diferencia de Bajtín, implica fundamentalmente un proceso de resimbolización, de rituales y del capital cultural heredado y acumulado por la memoria histórica que frente a nuevas condiciones materiales de existencia se transforma proponiendo nuevas combinatorias simbólicas como formas de resolver conflictos de orden social, económico y cultural en general. El híbrido cultural es el resultado del conflicto entre fuerzas sociales mediatizadas a través de un proceso de resimbolización. Ahora bien su noción de "producción simbólica" permanece vaga, tanto como la "hibridez," no hay una profundización en los problemas planteados por los diferentes lenguajes (verbales o no), y la problemática del sujeto queda completamente escamoteada. (Pérus) En Bajtín en cambio, el proceso de mediación, es lingüístico. En ambas modalidades de mediación, la hibridación a la vez que permite la incorporación de elementos de órdenes discursivos diferentes y antagónicos permite a su vez la resistencia a un orden hegemónico autoritativo, por ejemplo, a través de la parodia. De este modo, la novela como trasposición lingüística mediatizadora del duelo de fuerzas sociales, es comparable con las nuevas artesanías, fiestas, ceremonias, rituales que incorporados al amplio repertorio cultural se construyen como una modalidad más de la reacomodación hegemónica. Así, en el híbrido como principio de producción discursiva y en aquél como principio de renegociación simbólica que participan en el proceso de transformación social, se re-elaboran nuevos pactos de comprensión colectiva, pero en el caso de Canclini quedan sin elaborar los procesos de mediación, los niveles de conciencia o no conciencia de los conflictos de interpretaciones.

En la compleja inter-relación discursiva de la novela, las teorizaciones de Bajtín llevan a una concepción del híbrido que enfatiza la dimensión -ideológico- semiótica, estableciendo así una disención con la tradición de Kant y Hegel para quienes lo epistemológico y estético son fundamentales, señala Ken Hirschkop[5].

Ahora bien, vale inquirir si en este vagabundear y en esta transmutación del híbrido bajtiniano, ?cúales son los elementos de auto-corrección que emergen del híbrido cancliniano? Si estamos hablando de un debate inter-disciplinario, de una metodología y epistemología que puedan cooperar la una con la otra, la idea de un lenguaje de correspondencias debiera ser ejercitado, las relaciones analógicas promovidas, y las tensiones teóricas captadas.

En el plano de la definición, el híbrido de Bajtín denota ser un principio trascendental del discurso o sea la condición básica de toda comunicación y creación significativa de actos de habla. El híbrido de Canclini es una condición básica de yuxtaposición y comparación interpretativo-semiótica de diferentes tradiciones de imaginería cultural. Ambos no son principios ontológicos, sino pragmáticos de la realización lingúística y simbólica de los procesos y transformaciones histórico-sociales.

Bajtín permanece en la elección de la literatura y en particular de la novela europea en la tradición del humanismo liberal que ve en el acto de lectura si bien un sujeto universal uno que a su vez no puede escapar el compromiso ideológico con su época, y concibe a la literatura como un instrumento privilegiado de acción social en el plano del habla, esto es, del discurso, adjudicándole al autor una dimesión ético-política del orden de la del "Storyteller" de Walter Benjamin. No incluye la literatura latinoamericana, operando una especie de discurso de exclusión (utilizando la terminología de Jean Franco); ya que entre las mil quinientas páginas aproximadamente de la obra de Bajtín hasta el presente aparecida en traducción, no hay una sóla mención a un escritor latinoamericano indica García Méndez, probablemente porque en el momento en que Bajtín escribió, la novela latinoamericana no era todavía conocida.

En este trabajo soy consciente de la ambivalencia de la teoría particularmente cuando entramos en el terreno de la cultura. La proliferación de hibridación, hibridez, híbrido parecen cubrir un amplio campo léxico dentro de la teoría crítica. La incorporación de la noción de conceptos como constitutivamente migratorios, nos permite romper con la problemática de la aplicación por la cual conceptos elaborados en una disciplina son aplicados al objeto de otra disciplina comenta Graham Pechey en "On the Borders of Bahktin: Diologisation, Decolonisation." Podemos decir que otra de las correcciones que opera el aporte de Canclini viene de la teoría de la recepción pues "un cambio metodológico puede abrirnos otra perspectiva. Hasta aquí indagamos el destino de la modernidad desde los lugares de quienes la emiten, la comunican y reelaboran. Hay que mirar cómo se desenvuelve desde el lado de los receptores." (Canclini 133).

Por último cuáles son los peligros de este híbrido cultural, qué es lo que queda fuera de esta celebración del híbrido? : la cuestión racial, el mestizaje como ideología que encubre la diferencia, el terreno de la realización concreta de laa discriminación racial y étnica. La celebración del híbrido cultural corre el riesgo de echar sombra a los problemas étnicos, raciales y de clase. Pareciera que en este debate de la hibridación/hibridez, por su ausencia parece elevarse a mito el hecho de que no hay racismo. Robert Young en su reciente libro Colonial Desires (1995) señala esta ausencia.

No puedo en realidad concluir este trabajo. He querido solamente formular algunas hipótesis de epistemología histórica. En este recorrido histórico-teórico del concepto cultural de hibridación de Canclini en relación al pensamiento bajtiniano, no he hecho sino ilustrar el proceso migratorio de la teoría y su naturaleza híbrida. Esta es sóla una posible entrada.

Notas
* "Incursiones en torno a hibridación. Una propuesta para discusión: de la mediación lingüística de Bajtín a la mediación simbólica de Canclini" (UTEXAS).
[1] Robert Park, "Human Migration and the Marginal Man," The American Journal of Sociology, May 1928, N6, 881-893 (Janice Perlman, The Myth of Marginality, Berkeley: University of California Press, 1976, pp. 98-99; Perlman se refiere al uso del término que hace Robert Park en 1928).
[2] Néstor García Canclini, "Cultural Reconversion," en On Edge: The Crisis of Contemporary Latin America Culture, trans. Holly Staver, eds. George Yúdice, Jean Franco and Juan Flores. Minneapolis and London: University of Minnesota Press, 1992, p. 33.
[3] Denis Donoghue, "Doing things with words," Critical Theory, July 15, 1994, pp. 4-6.
[4] Marc Angenot y Pierre Bourdieu
[5] Ken Hischkop and David Sheperd, eds., Bakhtin and Cultural Theory, Manchester and New York: Manchester University Press, 1989, 1-38.

2 comments:

MARTINY said...

Papuano con CD. Lo que unos descartan, otros atesoran. La función/utilidad de un objeto es subjetiva, dependiendo del contexto cultural y la información disponible sobre ese objeto. Es así como nosotros, por carecer de información veraz, asignamos usos y funciones totalmente equivocadas a objetos mayas, incas y egipcios (sin hablar ya de asignarle funciones equivocadas a parejas, hijos, padres, amigos, terapeutas, etc.).

Moonlight desde Barcelona said...

La diversidad natural es grande e ignorante es la humanidad acerca de la vida, por que la información adecuada sobre ella escasea. Es terrible que existan cruces de animales que solo sirven para dañarlos, incluso cuando se ven muy bonitos. Mariano muchos saludos!

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